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Víctor Corcoba Herrero: «Somos agentes de cambio; pero hagámoslo desde el respeto»

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03.06.2026

En este mundo nada permanece, cada pequeño gesto cuenta, la cuestión es aprender a reprenderse en el cambio, escucharse y quererse para no lastimarse con la transformación; que ha de ser, desde luego, menos mundana y más mística. Por tanto, no es cuestión de beneficiarse, ni tampoco de dominar; sino de amarse para poder amar aquello que nos acompaña o vive en nosotros. En consecuencia, no pasemos de un extremo a otro, repensemos la situación; y, aún más, seamos responsables, tampoco permutemos la salud por la riqueza, ni la libertad por la influencia. Lo sustancial es mantener intactas nuestras propias raíces humanas, batallar en familia intercambiando sueños, tejer pensamientos en común y compartir deseos que nos embellezcan.

Resulta improcedente hablar de reformas sin hacer referencia a las formas, ni a los fondos, que nos motivan a realizarlas. Todo tiene que sustentarse en un sano quehacer y en un mejor obrar. Es verdad que tenemos una misión que realizar, es cuestión de descubrirla y trabajarla en comunión y en comunidad. No hay rincón que nos circunde y permanezca callado. Nuestra propia casa común ya nos está hablando. Y lo hace con temperaturas récord, incendios más atroces, tormentas extremas y glaciares que desaparecen frente a nuestra visión. Asimismo, está creciendo otro impulso, el de la reacción colectiva; comunidades que restauran ecosistemas, ciudadanos que activan energías limpias, transformando ciudades y hogares.

Indudablemente, las evoluciones pasan por entenderse y atenderse, respetándonos entre sí. Cualquiera que mire al pasado o al presente, se perderá el futuro, que es de cada uno de nosotros; tan sólo hay que querer formar parte de ese poema necesario que, además ha de ser perfecto para que nos armonice en su tono más níveo, el azul transparente, tiene su oleaje de emociones y vivencias. En realidad, nuestro potencial creativo es inmenso; y, como tal, ningún progreso puede subsistir alocadamente, lejos de su sentido natural y humanitario. Luchemos, por........

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