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Ramiro Grau Morancho: «El Tribunal Constitucional y los piquetes informativos»

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12.10.2026

El Tribunal Constitucional, que no es un verdadero Tribunal, y hora es ya de decirlo, con toda claridad, está formado por magistrados designados discrecionalmente, cumpliendo unos determinados requisitos –con carácter general, quince años de ejercicio de alguna profesión jurídica-, pero que en la práctica está integrado mayoritariamente por Catedráticos de Derecho de Universidad.

La figura del catedrático, que es digna de un estudio sociológico, se trata de unos individuos bastante raros, en términos generales, la verdad, acostumbrados a vivir en soledad, y a ser adulados, por sus alumnos, ayudantes y profesores no numerarios, que aspiran a prosperar, a la sombra del cátedro. Personas que suelen mirar a sus semejantes por encima del hombro, y que creen estar en posesión de la verdad, pues ellos tienen por costumbre hablar “ex cátedra”. Por supuesto que hay excepciones, y yo soy amigo de algunos de ellos, pero de las minorías que confirman la regla.

Estos juristas teóricos, es decir, que no han pisado un juzgado en su vida, salvo cuando su señora les ha mandado al cuerno, harta de su prepotencia y engreimiento, suelen pontificar, ya que están alejados de la realidad social. Muchos de ellos han pasado del Colegio a la Universidad, primero como alumnos, y luego como becarios, ayudantes, titulares interinos, etc., en fin, el “cursum honorem” de la docencia, hasta llegar a la cátedra. Obviamente no han pisado la calle ni conocen la vida real. Y luego pasa lo que pasa…

En Francia, por ejemplo, se permite que los profesores de derecho ejerzan la abogacía, porque se entiende que un buen jurista no puede ser sólo un teórico del derecho, sino que necesita saber cómo funcionan de verdad los juzgados y tribunales, no sólo en teoría. Ejercicio profesional a tiempo parcial, es decir no dedicarse a la abogacía y luego dar alguna clase, sino de una forma limitada y controlada por el Estado, que es quien, en definitiva, les paga la nómina.

En España, en cambio, la gran mayoría de los catedráticos no han ejercido nunca. Y estos señores, posteriormente promovidos al Tribunal Constitucional, en muchas ocasiones no por su especial competencia, sino por sus relaciones con partidos políticos influyentes, son los que luego interpretan las leyes, con un total alejamiento de la realidad. Así ha sucedido, por ejemplo, con el ejercicio del derecho de huelga y el uso –y abuso- de los llamados “piquetes........

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