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Arde el Medio Oriente

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02.03.2026

Es muy lamentable y doloroso ver la escalada de violencia en el Medio Oriente con el ataque iniciado por los gobiernos de Israel y de EE.UU. en contra de Irán.  Esta acción ha generado una respuesta inmediata y probablemente estemos ya en una guerra que traerá consecuencias impredecibles para el mundo entero. Se debe entender que el impacto de una guerra de semejantes proporciones podría arrastrarnos a una crisis global que, de plano, ya muestra efectos en la economía y la geopolítica. Además, se avecina una crisis humanitaria sin precedentes con todo lo que significa una guerra: la deshumanización y la violencia extrema desencadenada.

Es evidente que el problema en Medio Oriente es complejo e histórico. Son casi 80 años de violencia continua con amagos de guerras, atentados terroristas, invasiones, desplazamiento y, sobre todo, violaciones a los derechos humanos. Son millones de víctimas a las que se les ha infligido dolor, sufrimiento, y esto a la vez ha generado venganzas, lo que al final es una espiral de violencia sin fin.

Mientras tanto, seguiremos viendo a los gestores de interés fomentando el estado de violencia porque habrá petróleo por controlar si es que se implantan regímenes títere para controlar los hidrocarburos, que son la base energética del mundo. Por eso, es importante la narrativa que se construye de los hechos que vienen ocurriendo, pues la primera víctima de una guerra será la verdad cuando se trate de justificar toda esta escalada de violencia.

En la era de la posverdad, es fácil descalificar los argumentos consistentes y sobre todo la realidad de los hechos, como por ejemplo, que los daños colaterales del ataque de Israel y EE.UU. han sido una escuela, donde se reporta más de medio centenar de niñas asesinadas. Se trata de una barbarie sin nombre que sectores interesados tratan de negar, como ocurrió con la negación del bombardeo del primer hospital de Gaza.

Defender la paz mundial, la vida y sobre todo denunciar la violencia salvaje que se viene cometiendo contra bebés y niños inmediatamente te convierte en defensor de un régimen tiránico como el de los ayatolás, que en realidad es una dictadura sharía muy violenta y represora. No entienden que invocamos la paz, el diálogo o la diplomacia para la salida de cualquier controversia y, debido a ello, no estamos de acuerdo con las intervenciones militares con civiles de por medio, por todo lo que han significado en la historia contemporánea las agresiones de EE.UU.

Solo hay una constatación real: esta espiral de violencia va a terminar muy mal, no solo en el Medio Oriente, sino también a este otro lado del charco. Lamentablemente, hasta el Perú se verá afectado, aunque no lo entiendan muchos entusiastas seguidores de los inefables Trump y Netanyahu.


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