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¿Involución?

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Veo mucha gente joven en el consultorio de entre 20 y 35 años, millennials y centenials, la llamada “generación de cristal”. Algunos dicen que son frágiles, pero más que eso lo que veo es una generación creciendo en un entorno difícil, desregulador y hasta tóxico en algunos aspectos. No estoy diciendo que todo sea peor; estos jóvenes tienen características y cualidades muy interesantes, entre ellas, suelen ser fieles a sí mismos y más auténticos que en otras. Pero es alarmante en términos generales, porque eso que se ve a diario aquí en Lima y en provincias en muchos jóvenes (apatía, desesperanza, desempleo, dificultades económicas, falta de sentido en la vida, depresión, ansiedad, adicciones, etcétera) parece ser un problema global.

Ha salido el Informe mundial/global de salud mental 2025 y los resultados son verdaderamente preocupantes. En TODOS los países estudiados (cerca de 100) los adultos jóvenes han salido que están peor que sus padres. Esto incluye elementos desde el coeficiente intelectual, realización laboral, situación económica, sentido de vida y sobre todo… SALUD MENTAL. Es decir, en lugar de una evolución transgeneracional, lo que hay es una “involución”.

Hay cinco factores cruciales, según el estudio, que a mí me han llamado la atención y que explican (no en su totalidad, pero en buena parte) este deterioro en la salud mental de los jóvenes: 1) El uso de smartphones, tablets y pantallas a edades más tempranas. Es profundamente adictivo, genera uso compulsivo, síndrome de abstinencia, intolerancia a la frustración e irritabilidad. 2) Mayores dificultades económicas y aumento del costo de vida. Cada vez es más caro vivir; tener una casa o hijos resulta angustiante para muchos jóvenes por el costo de vida. Esto a su vez afecta el sentido de identidad y pertenencia. 3) Relaciones interpersonales de menor calidad (sobre todo a nivel familiar). Familias disfuncionales, padres ausentes, vínculos familiares en general más débiles… 4) Alimentación inflamatoria y ultraprocesada. Cada día se comprueba con más claridad que la comida afecta más de lo que creíamos en los estados de ánimo y salud mental general, además de la salud física por supuesto. 5) Menor sentido o propósito en la vida. Frankl la achuntó;  tenemos cada vez más vacío existencial, menor sentido de trascendencia y depresiones noógenas. 

De todos los factores, el estudio ha puesto un acento en el uso de smartphones y pantallas a edades cada vez más tempranas como sumamente nocivo para la salud mental.

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