menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El primer Mundial algorítmico de fútbol: Datificación, vigilancia y capitalismo de plataforma

6 0
previous day

Mientras millones de personas en el mundo se conectan para disfrutar del fútbol como deporte global, las familias se recogen alrededor de las pantallas y los amigos comparten la euforia del juego, algo casi imperceptible está ocurriendo en la misma infraestructura que sostiene ese espectáculo. La FIFA y Lenovo han decidido la datificación del fútbol a escala planetaria, la conversión del espacio, los jugadores, el tiempo, las reglas, la creatividad y la técnica en activos económicos monetizables, administrados como propiedad corporativa bajo un discurso que los presenta como innovación compartida. Las implicaciones deportivas, económicas y culturales de ese proceso transforman el deporte, la experiencia, los públicos, el juego, los estadios y los mecanismos con los que nos aproximamos al fútbol.

El balón con el que se juega el Mundial 2026 transmite su posición, aceleración y rotación quinientas veces por segundo. Sus sensores inerciales de movimiento (IMU), integrados al Adidas Trionda, no miden el juego sino que lo transcriben, convierten cada toque y cada trayectoria en un flujo de datos estructurado que alimenta sistemas de decisión en tiempo real.¹ Esta tecnología no nace en 2026. Adidas ya la había desplegado en Qatar 2022 con el balón Al Rihla, el primer mundial con tecnología de balón conectado, y la perfeccionó en la Eurocopa 2024 con el FUSSBALLLIEBE.² Lo que cambia en esta edición no es la existencia del sensor sino su resolución, su integración con los avatares tridimensionales de los jugadores y su destino final como materia prima de un modelo de inteligencia artificial propietario.

Cada futbolista fue escaneado antes del inicio del torneo para generar un modelo tridimensional de alta precisión, seis segundos de escaneo, uno o dos milímetros de precisión, que existe en los servidores del International Broadcast Center en Dallas mientras el jugador existe en el césped.³ El cuerpo del futbolista ha sido datificado sin evidencia pública de que esa cesión biométrica haya sido negociada como activo separado en los acuerdos de participación, con la técnica, la creatividad y la lectura táctica de cada jugador traducidas al lenguaje que las máquinas pueden operar, comparar, predecir y monetizar. FIFPRO, el sindicato global que representa a más de setenta mil jugadores en setenta países, lanzó en 2022 una Carta de Derechos de Datos del Jugador que exige el derecho a ser informado, a acceder, a revocar el consentimiento, a restringir el procesamiento y a la portabilidad de los datos.⁴ Pero esa carta no es vinculante y el acuerdo de cooperación firmado entre FIFA y FIFPRO el 10 de junio de 2026, en la víspera del torneo, no menciona específicamente la regulación de los datos biométricos deportivos ni su eliminación post-Mundial.⁵ La tensión entre el discurso de protección y la ausencia de regulación específica define el territorio gris en que opera esta datificación.

Ambos flujos de datos viajan hacia una infraestructura centralizada descrita por Lenovo como una plataforma de inteligencia artificial en tiempo casi real que abarca tres países sede, cuarenta y ocho selecciones y la participación estimada de seis mil millones de seguidores.⁶ Sobre ella opera Football AI Pro, el sistema presentado como la innovación central del torneo, un asistente generativo construido sobre el Football Language Model, cuya propiedad la FIFA ha declarado como suya, entrenado en cientos de millones de puntos de datos generados por décadas de competencia internacional que la institución reclama como activo propio.⁷ Los ciento cuatro partidos del Mundial no son solo competencia deportiva sino el mayor evento de recolección de datos futbolísticos en la historia, y cada partido enriquece un modelo que la FIFA........

© Opanoticias