Chile, Perú, Brasil y el poder de Santa Cruz
Bolivia ha organizado históricamente su poder desde el Occidente. Primero fue la disputa entre Sucre y La Paz, que culminó en la Guerra Federal de 1898–1899. Tras el conflicto, La Paz se consolidó como sede del poder político, Potosí perdió influencia política, aunque conservó su relevancia minera, Oruro mantuvo su protagonismo en la minería y Cochabamba se convirtió en un espacio estratégico de articulación entre las tierras altas y el Oriente. Durante más de un siglo, además, las principales conexiones bolivianas con el Pacífico atravesaron ese mismo territorio. Quien controla esos corredores posee, por tanto, algo más que carreteras, tiene la capacidad de condicionar la movilidad interna y una parte importante del comercio exterior del país.
Pero el mapa económico boliviano cambió. Santa Cruz es hoy el departamento más poblado y uno de los principales centros productivos, empresariales y exportadores del país. En 2025 exportó 2.316 millones de dólares y el 76 por ciento correspondió a productos no tradicionales. Brasil, Perú y Chile estuvieron entre sus seis principales mercados. El poder económico se desplazó parcialmente hacia el Oriente mientras buena parte del poder político, administrativo y territorial permaneció en el Occidente.
Esta realidad refleja la geopolítica interna boliviana. Santa Cruz produce y exporta, pero depende de los corredores de Cochabamba, Oruro y La Paz para acceder al Pacífico. Los bloqueos evidencian esta vulnerabilidad. En el primer semestre de 2026, Arica enfrentó 52 días de bloqueos en Bolivia y, pese a ello, movilizó más de 1,1 millones de toneladas de carga boliviana, equivalentes al 73 % del total del terminal.
Chile parece comprender cada vez mejor la........
