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Rodrigo Paz: ¿crónicas de una renuncia anunciada? y los desafíos de lo nacional-popular

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07.09.2026

Bolivia atraviesa, en términos políticos, un momento particularmente complejo. Los distintos actores políticos y sociales deben tomar decisiones importantes para encontrar una salida a la encrucijada en la que se encuentra el país. Pero ¿qué está sucediendo, en términos políticos en Bolivia? Una perdida 

progresiva de legitimidad y un proceso de debilitamiento del gobierno de Rodrigo Paz desde el día de su asunción como presidente por los interminables hechos de corrupción como el caso de las narcomaletas y el narcoavión; la denominada “gasolina basura”; la escasez de carburantes; las irregularidades en YPFB; la escasez de divisas; la devaluación del boliviano; el incremento del precio de la canasta familiar; las renuncias e interpelaciones de los principales ministros de gobierno; y, finalmente, el caso Nadia Beller, que involucra al entorno más cercano del mandatario y presuntos hechos de corrupción y negociados con el Estado.

Lo paradójico fue que el presidente frente al caso Nadia Beller, el presidente optó inicialmente por guardar silencio. Posteriormente, recurrió a minimizar y negar sus vínculos con Fernando Cerimedo. Mientras tanto, comenzaron a salir a la luz fotografías que evidencian la relación entre el presidente y Cerimedo: por ejemplo, su presencia en la cumbre internacional “Escudo de las Américas”; en el palco principal de la toma de posesión del gabinete de Paz, en noviembre de 2025; en la reunión realizada en Washington D. C. el 9 de marzo de 2026; y en una serie de fotografías tomadas en la Casa Grande del Pueblo el 23 de mayo de 2026 y publicadas por el reconocido fotógrafo Manuel Seoane.

Esta situación, sumada a las denuncias de corrupción en las que estarían involucrados Fernando Cerimedo y personas vinculadas al Gobierno, debería llevar a la posibilidad de que la Asamblea Legislativa Plurinacional active un juicio de responsabilidades contra el presidente, a partir de las graves acusaciones sobre corrupción y tráfico de influencias, así como por la presunta influencia y el acceso al poder que se habría otorgado a un asesor extranjero. Todo ello pone a prueba la institucionalidad del Estado frente a la opinión pública nacional e internacional.

En este contexto, parece que el pedido de renuncia de Rodrigo Paz, expresado durante el paro de 53 días por la Central Obrera Boliviana (COB) y la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), tenía razón.

Frente a esta situación, cobra fuerza entre distintos analistas políticos la idea de que una de las posibles salidas a la crisis podría ser la convocatoria a nuevas elecciones generales a partir de un gran acuerdo político donde el vicepresidente Edmand Lara tendría que ser uno de los primeros en dar un paso al costado. La cuestión fundamental, sin embargo, es cómo llegar a ese escenario sin repetir los acontecimientos luctuosos de febrero negro y octubre negro de 2003, que condujeron a la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, la asunción de Carlos Mesa, su posterior renuncia y, finalmente, a la convocatoria de nuevas elecciones Presidenciales, con la llegada de Eduardo Rodríguez Veltzé a la Presidencia. Proceso que culminó con las elecciones generales de diciembre de 2005. Quizás sea necesario recordar cómo se llegó entonces a aquella salida institucional.

El proceso que llevo a la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada a la Presidencia de la República el 17 de octubre de 2003, comenzó con la denominada “Guerra del Gas”, una masiva e intensa movilización social, principalmente en La Paz y El Alto, detonada por el rechazo popular al proyecto de exportar gas natural boliviano a través de puertos chilenos. La violenta represión militar y policial ordenada por su gobierno provocó más de 60 muertos y cientos de heridos. Al perder el respaldo de sus principales aliados políticos, “Goni” envió su carta de renuncia por fax al Congreso desde Santa Cruz de la Sierra y huyó esa misma noche en avión hacia Estados Unidos.

Carlos Diego de Mesa Gisbert asumió inmediatamente la Presidencia de Bolivia la noche del 17 de octubre de 2003. En ese momento ejercía como vicepresidente de la República, aunque días antes de la........

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