Con la roja a Cubarsí saltó todo por los aires
Demasiadas estadísticas saltaron ayer por los aires. Después de catorce victorias consecutivas desde el regreso del Barça al Camp Nou, llegó el primer pinchazo en el día más importante. El 0-2 es doloroso y obliga al Barça a una proeza en territorio Torrente. Después de quince temporadas de Diego Pablo Simeone en el banquillo colchonero, primera victoria de su equipo en el Camp Nou. En el templo culé habían incluso ganado una Liga -regalada por Mateu Lahoz-, pero no habían logrado una victoria ni en Copa, ni en Liga, ni en Champions.
Después que el Barça supergoleador de Flick anotase en todos y cada uno de los 21 partidos jugados en casa -en las tres distintas casas- en el actual curso, es la primera vez que se queda sin anotar. Un mal día para no meterla. Después de haber recibido ocho faltas directas en contra en lo que va de temporada, la de Julián Álvarez es la primera que termina en el fondo de las mallas de la portería del Barça. Esa fue la jugada clave, el detalle que deja la eliminatoria muy favorable a los atléticos.
La expulsión de Cubarsí, por la roja directa por ser el último hombre, lo dinamitó todo. Quizá, también, la posibilidad de llegar a una final de la Champions League y ganarla. Pero el martes, en rueda de prensa, Hansi Flick había advertido que habían trabajado las llegadas en carrera por sorpresa de Giuliano. Lo que se debía hacer, dijo, era tapar al pasador de ese balón en profundidad.
En Liga costó el gol del propio Giuliano y obligó a remontar. Anoche costó la expulsión de Cubarsí, el golazo de Julián, perder el partido y perder a Pau para la vuelta. Todo muy complicado. Pero, puestos a romper estadísticas, ¿por qué no remontar por primera vez un 0-2 en Champions? Queda vida para el martes.
