Reyerta en el AVE
22 de marzo 2026 - 03:09
El PP de Málaga ha declarado la guerra al ministro de Transportes, por un derrumbe en Álora el 4 de febrero durante las borrascas. El corte de la línea de AVE se solventa con autobuses de Antequera a Málaga. Se acusa a Óscar Puente de empezar tarde y no resolverlo para Semana Santa, aunque el año pasado la Junta tardó más de cuatro meses en arreglar un desprendimiento en la carretera de Ronda a Marbella. Y anticipan una ruina al sector turístico de 1.300 millones de euros. Puente dice que es un bulo y dispara contra todo bicho viviente.
La proximidad de elecciones envenena el asunto. El Ministerio ha explicado fatal las circunstancias del derrumbe; dio expectativas de que estaría resuelto mañana. La cifra de pérdidas es exagerada. Tras la Semana Santa del año pasado el consejero de Presidencia cifró en 500 millones los beneficios para el sector en toda Andalucía. Ahora la consejera de Economía aventura pérdidas sólo para Málaga de 1.300 millones. Y habla de traición. La Junta utiliza el comodín del agravio: “si hubiese ocurrido en Cataluña ya estaría solucionado”. Una parte de la prensa local ha dado cobertura aérea al PP: algún señalado periodista se ha batido en duelo (verbal) con Puente, utilizando como armas la amnistía a Puigdemont y los pactos de Sánchez con Bildu.
También ha habido sensatez. En un coloquio de Málaga hoy empresarios reivindicaron la fuerza de la Costa del Sol y criticaron la desinformación. Se publican otros datos. Son un 12% los viajeros que llegan por tren y el servicio no está interrumpido. Booking detecta un 247% más que el año pasado en búsquedas de alojamiento. Y Destinia tiene un 21% de aumento en reservas. El alcalde de Málaga, moderado como de costumbre, calma los ánimos: “faltó información sobre daños y plazos, y las pérdidas se sabrán posteriormente”. La reyerta del AVE a Málaga deja varias evidencias. La sobreactuación de los partidos causa alarma y perjudica el interés general. Los ministros deben saber comportarse. La prensa militante pierde autoridad editorial. Y las máquinas que preparan el aterrizaje de Juan Manuel Moreno en su distrito electoral para las elecciones de dentro de un par de meses trabajan a mejor ritmo que las de Adif.
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