Bienvenida, señora Montero
29 de marzo 2026 - 03:08
Con trece meses de retraso, la jefa del Partido Socialista andaluz se incorpora a tiempo completo a la difícil tarea de disputar la Presidencia de la Junta a un líder asentado. Podía haber sido una carrera de larga distancia, desde febrero o junio del año pasado, cuando fue primero designada secretaria general del PSOE-A y después aclamada como candidata. Pero va a ser un esprint de poco más de mes y medio. Mucho que hacer en poco tiempo, con una estructura antigua, de precario mantenimiento. La acoge un partido deprimido, desacostumbrado a estar en la oposición, después de décadas con poder y amplia cartera de empleo para sus huestes. A pesar de ese escenario, que aconsejaba su urgente presencia en Andalucía, María Jesús Montero ha seguido a la vera del presidente del Gobierno hasta el último minuto. Tras su marcha, sólo quedan tres ministros del gobierno bonito de Sánchez en junio de 2018: Planas, Robles y Marlasca.
Con desventaja en las encuestas, tiene mucho que ganar: nadie da un euro por ella, como tampoco lo daba por Juan Manuel Moreno en 2018. En su caso, la sorpresa sería morrocotuda. Esta política experimentada ha sido uno de los pesos pesados del Gabinete Sánchez y lo fue en los últimos gobiernos del PSOE andaluz. Pero ha cometido errores no forzados en el inicio de la campaña 17M, como relatar sus méritos en tercera persona a la manera de Julio César en La Guerra de las Galias. Su tardanza transluce escasas ganas de pasar por este trance. Su propuesta de financiación autonómica, con el nuevo Fondo de Compensación Interterritorial, colocarían a Andalucía por encima de la media nacional, pero fue presentada como un triunfo por Oriol Junqueras. Eso le debilita un flanco en la ofensiva que le prepara el PP, a cargo de la brigada Bendodo. Ahí la esperan con una larga lista de agravios que la colocarán a la defensiva, acusada de agente del malvado sanchismo. Ya ha empezado con esa cantinela el candidato Moreno, que es un moderado fijo discontinuo, especialista en pellizcos de monja.
La primera andanada que le lanzan es que viene sin dimitir de diputada en el Congreso, para pasar de largo como los haigas de Bienvenido, Mister Marshall. Veremos.
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