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Los intelectuales y el poder

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La relación entre los intelectuales y el poder constituye uno de los problemas más importantes de la política. El conocimiento puede servir para comprender la sociedad, cuestionar sus estructuras y advertir sobre sus peligros. Pero también puede convertirse en un instrumento de legitimación del poder.

En Bolivia, durante los casi 20 años de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), esta relación adquirió características particularmente preocupantes.

Una parte significativa de los intelectuales que respaldaron el denominado proceso de cambio terminó subordinando el pensamiento crítico a la defensa del proyecto político. Así, la pregunta es inevitable: ¿cumplieron con su responsabilidad frente a la sociedad o terminaron convertidos en justificadores del poder?

Antes de responder, conviene precisar qué entendemos por intelectual. No basta con tener títulos académicos, ocupar una cátedra universitaria o publicar libros.

El intelectual debe poseer capacidad crítica, autonomía de pensamiento y disposición para cuestionar verdades establecidas. La inteligencia puede producir conocimiento, pero solo la independencia intelectual permite convertirlo en una herramienta de comprensión y crítica.

Michel Foucault y Gilles Deleuze abordaron esta cuestión, en 1972, en su conocido diálogo Los intelectuales y el poder. Ambos cuestionaron la concepción del intelectual como una especie de conciencia universal, situada por encima de la sociedad y autorizada para hablar en nombre de todos.

Para Foucault, su función debía consistir en combatir las formas de poder allí donde operan, incluso........

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