Abuela, gracias por toda una vida
Hace justo una semana perdí a mi abuela, la última de las cuatro fuentes de sabiduría que había en mi familia. Mi querida, generosa, simpática, sociable y sacrificada abuela Dominga, cualquier adjetivo se queda corto para definirla. Perder al último abuelo significa perder la columna vertebral que sostiene a la familia, aquella persona que dio hasta lo que no tenía para que el resto tuviéramos todo y más.
Estas letras no solo son un recuerdo que quiero dejar impregnado en el profundo mundo de internet, sino que también son un desahogo para expresar los bonitos recuerdos que deja mi abuela en mi familia y en mí. Crecí con mi abuela Dominga, sobre todo desde los diez años hacia adelante. Siempre la veía cocinar (que me guste la cocina quizá viene de ahí. Y el gusto por comer también), cada fin de........
