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Lanzarote arde entre las páginas: cuando una novela negra se atreve a mirar a la isla de frente

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26.09.2026

Hay novelas que utilizan un territorio como simple escenario. Y hay otras que convierten ese territorio en personaje. La isla en llamas, la primera novela de Mar Arias Couce, parece pertenecer a esta segunda categoría. Lanzarote no aparece únicamente como telón de fondo. Está en el calor, en las calles, en los residuos, en la vivienda, en el turismo, en las desigualdades, en los conflictos sociales y, sobre todo, en esa sensación tan difícil de explicar que tiene quien conoce una isla cuando empieza a reconocerla detrás de la ficción. La novela fue publicada en septiembre de 2026 por Editorial Siete Islas, tiene 244 páginas y se presenta como una obra de novela negra y misterio. 

El punto de partida tiene algo de provocación literaria. Una isla que arde. Unos contenedores incendiados. Un cadáver calcinado. Una periodista. Un inspector. Y una pregunta que comienza a crecer detrás de las llamas: qué se está intentando ocultar. La sinopsis oficial sitúa a Berta Muñoz y Miguel Toledo ante una sucesión de incendios que termina convirtiendo el fuego en una herramienta para esconder la verdad. 

Pero probablemente ahí comienza lo verdaderamente interesante del libro. Porque el incendio funciona como argumento policial, pero también como metáfora. El fuego permite investigar un crimen. Sin embargo, alrededor del crimen aparece otra realidad. La de una isla sometida a tensiones que no necesitan inventarse porque forman parte de las conversaciones cotidianas. 

La propia autora ha explicado que quería utilizar el thriller para contar problemas reales de Lanzarote, entre ellos las inundaciones, la basura, la ocupación ilegal y la quema de contenedores. También ha señalado que decidió no identificar expresamente la isla en la novela, aunque quienes conocen Lanzarote pueden reconocerla. 

Ahí reside, probablemente, una de las apuestas más interesantes de La isla en llamas. No llamar Lanzarote a Lanzarote. Convertirla en una isla literaria reconocible. Cambiar los nombres sin borrar las huellas. Crear ficción sin conseguir que desaparezca completamente la realidad que la inspira. 

Es un procedimiento especialmente sugerente cuando la autora conoce desde dentro el territorio que escribe. Mar Arias Couce nació en Cartagena, creció en Cáceres y lleva 27 años viviendo en Lanzarote. Además, estudió Ciencias de la Información, en la especialidad de Periodismo, y ha desarrollado su........

© La Voz de Lanzarote