Hombres blandengues
Entre los muchos mitos guerreros que marcaron nuestra infancia, el del irrefrenable ardor sexual de los quintos que debía ser doblegado con dosis ocultas de bromuro es uno de los más encantadores. Nunca se determinó el origen de la leyenda, pero en aquellas décadas sin ninguna ola feminista que llevarnos a la vida todo lo que reforzara el mundo machote circulaba a todo filispín, que dirían en Ferrol. Hace unos meses, apuntalaba el falso mito........
