Turismo sí, pero no así
Todo lo que necesita saber sobre el poder, la deforestación y la biodiversidad en la región amazónica está en la Silla Amazonía.
Que Colombia es el país de la belleza es algo con lo que podemos estar o no de acuerdo, más cuando se convierte simplemente en un lema que repiten como loras mojadas una buena cantidad de funcionarios de este moribundo gobierno, que puso el turismo como su bandera económica (pero también los aguacates), para reemplazar los ingresos generados por minería e hidrocarburos, que marchitaron a alta velocidad.
Yo sí estoy convencido de que Colombia es un país extremadamente hermoso, pero no sé si el más hermoso del planeta, cuando existen también Noruega, Croacia, Filipinas, Chile o Brasil (A propósito, quién y cuándo hizo un concurso para otorgar ese premio con el que tantos se llenan la boca). Pero, sobre todo, su belleza radica, para mí, en su enorme diversidad natural y cultural, y conocerla se convierte, además, en toda una aventura, no exenta de riesgos y de momentos no tan lindos que siempre dejan un saborcito amargo en la boca. Diversidad que merece un tratamiento respetuoso por parte de todos los actores de la cadena del turismo, incluyendo los turistas.
En aras de la discusión, es indiscutible (y perdón por el oxímoron) que el turismo se ha convertido en una actividad que genera ingresos y beneficios para un número cada vez más alto de personas en el país, en casi todas sus regiones; y algo similar pasa, en distintas escalas, en los países del continente y, de manera muy especial en aquellos que comparten la cuenca amazónica. Pero, es en ese punto donde empiezan a aparecer los riesgos de convertir la región, sus habitantes y sus ecosistemas en un simple “atractivo” turístico, al cual los visitantes se acercan sin entender el frágil contexto en el que se mueven, ni el daño potencial que pueden causar cuando el enfoque no es de contribuir a su conservación.
En una reciente visita la Amazonía brasilera, en los alrededores de la ciudad de Manaus, una de esas experiencias turísticas me generó una sensación de incomodidad que, de inmediato, disparó en mí........
