El nuevo Congreso y la economía
Por Francisco Miranda Hamburguer*
La mañana después de las elecciones siempre produce una ilusión útil y peligrosa: que el país quedó “ordenado” en un nuevo ‘mapa político’ con mayor claridad para la discusión de las agendas prioritarias. Mapa sí hay, pero, más que autopistas legislativas de ocho carriles para las reformas que impulsan ambos lados del espectro ideológico, se ven unas trochas llenas de peajes.
Hace cuatro años, estos comicios parlamentarios consolidaron un bloque de izquierda y de centro-izquierda, con el viento a favor de un llamado a reformas de corte social y económico. La victoria de Gustavo Petro ratificó ese ambiente que luego dilapidaría, dinamitando él mismo su coalición. El balance de esa agenda reformista es hoy, cuando menos, mediocre y el entusiasmo popular sobre ella circunscrito a las bases de apoyo al gobierno.
El nuevo Congreso cuenta con el mayor bloque de izquierda pero mantiene su fragmentación. Ninguna bancada quedó con la fuerza suficiente para imponer su agenda de forma mayoritaria y, como ha venido sucediendo, la gobernabilidad quedará sujeta a pactos con los partidos ‘bisagra’. En otras palabras, el tablero quedó diseñado para la negociación permanente: nadie tiene mayoría para imponer una agenda completa y, al mismo tiempo, varios........
