menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Cepeda y Abelardo en el Caribe: la batalla por el voto de maquinaria

17 0
12.06.2026

En el Caribe 924 mil personas que votaron en las elecciones al Congreso pero no lo hicieron en la primera vuelta presidencial. Muchos son votantes que se mueven solo si las estructuras les ponen transporte, les dan una dádiva o directamente les compran el voto. Por eso los políticos tradicionales de la región que están apoyando a Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella pueden ser decisivos. 

En primera vuelta, Cepeda ganó en el Caribe con 2,2 millones de votos, pero no por la diferencia esperada (fue de 561 mil votos) en una región fortín del petrismo. Por eso, para revertir el resultado nacional, Cepeda debería ampliar esa ventaja en la región, donde el voto abstencionista (que sí se movilizó en Congreso) pesa más que los votos de todos los candidatos en el Caribe que se quemaron en primera vuelta, 924 mil vs 306 mil. 

Pero incluso dentro del Pacto Histórico en el Caribe son escépticos de que Cepeda pueda movilizar a ese ciudadano que sin transporte no vota, porque en la campaña “no hay plata” y porque “Iván es austero”, según dos políticos importantes del partido en la región. 

Por los lados de De La Espriella, que ha rechazado el apoyo de los partidos tradicionales, tiene a los principales caciques de la región apoyándolo. En Atlántico, el clan Char se está moviendo con fuerza con Abelardo desde primera vuelta, pero con una estrategia selectiva para evitar movilizar votantes de Cepeda. En Córdoba se sumaron los políticos más fuertes de la región y prometen aumentar la participación.

La maquinaria dormida en el Caribe

Para encontrar los votos que las estructuras políticas movieron en las elecciones de Congreso pero dejaron en casa en la primera vuelta presidencial, La Silla comparó, puesto por puesto, la participación de marzo —cuando los clanes y maquinarias sí salieron a movilizar— con la de Presidencia. La lógica es simple: si un puesto votó en masa para Senado y Cámara, pero su participación se desplomó en presidencia, ahí hay una maquinaria que no se activó. 584 mil de esos votos están en las mesas en las que ganó Cepeda y 195 mil en las que ganó Abelardo, pero esos votos pueden irse a cualquier candidato según la maquinaria que se active. El restante no se puede identificar por qué son de mesas que cambiaron entre elección a Congreso y Presidencia.

El fenómeno se dio particularmente en el Caribe, donde están el 88% de esos abstencionistas. 

La ciudades donde más quedaron votos sin movilizar fueron en Barranquilla, donde quedaron 36 mil votos repartidos en 79 puestos, y en Montería donde fueron 23 mil. Le siguen los municipios de Uribia (16 mil), Magangué (15 mil) y Manaure (13 mil). 

En varios de esos municipios la caída entre una elección y otra fue brutal: en un puesto de Bocachica, en Cartagena, la participación pasó del 58% en Congreso al 17% en presidencia —41........

© La Silla Vacía