El chantaje migratorio
Ceuta se ha convertido en el escenario de una tragedia. En esta ocasión, de una magnitud difícilmente imaginable, superando incluso crisis migratorias anteriores como la vivida en 2021. Con otras circunstancias pero con idéntica constante: la inmigración irregular vuelve a convertirse en un instrumento de presión geopolítica en el que siempre terminan pagando el precio los más vulnerables.
Las dramáticas imágenes vividas estos días en el espigón del Tarajal, con un centenar de fallecidos y agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado rescatando a menores, hombres y mujeres en condiciones extremas, constituyen la consecuencia de una cadena de decisiones, omisiones y circunstancias que merecen análisis.
Marruecos mantiene habitualmente un férreo control sobre sus fronteras cuando así lo considera necesario. Por eso resulta inevitable preguntarse si una movilización de miles de personas hacia un punto tan sensible como el Tarajal podría haberse producido sin, al menos, una relajación de ese control por parte de las autoridades marroquíes. No sería la primera vez que los flujos migratorios aparecen ligados a momentos de especial tensión diplomática entre ambos países.
Cuando........
