Hacer un castillo de arena
Todo hombre lleva a un constructor dentro. Nos gusta levantar cosas efímeras. Levantamos la voz, levantamos los brazos, y levantamos castillos de arena. Hay quien piensa que se trata de un juego de niños. En realidad, construir castillos de arena es una de las diversiones para adultos más excitantes del verano. Para los mayores, los niños son la excusa ideal para edificar en la playa sin tener que pelearse por la licencia municipal. Por lo general, el niño se cansa al poco tiempo de empezar las obras, mientras que el varón adulto puede permanecer horas cavando a pleno sol, quizá un recuerdo atávico de los tiempos de Altamira. No está construyendo un castillo, o creando una diversión para su hijo. Muchos no lo entienden, pero está levantando el corazón de un imperio.
Es imposible datar el primer castillo de arena de la historia. Se lo llevó el mar. No obstante, los historiadores sugieren que la moda explotó en los siglos XVIII y XIX con el auge del turismo de playa en Francia, Reino Unido y Estados Unidos. La prensa británica comenta los castillos de arena que hacían los niños en el siglo XIX, al tiempo que exalta la extendida práctica del lanzamiento de piedras planas contra el mar, contando sus botes; otro divertidísimo pasatiempo cada vez más denostado por las quejas encolerizadas de los aficionados a la creciente afición de las clases de submarinismo.
Al respecto, como experto en la materia, solo un consejo: nunca escuches la voz interior que insinúa que puedes levantar un castillo de arena con la única ayuda de tus propias........
