La bandera de todos
Me causa malestar que una connotada voz del tertulianismo mediático afease hace unos días la actitud de un grupo que merodeaba junto a los acampados de la Puerta del Sol blandiendo banderas nacionales. Su argumento: eso era una provocación intolerable y, claro, quedaba sobradamente justiciada la reacción de quienes dieron rienda suelta a su legítima indignación antifascista.
Por lo que me cuentan, el señalamiento de los provocadores no fue acompañado del consabido reproche que todos hemos hecho a quienes se apropian indebidamente de los símbolos o incluso los utilizan como armas arrojadizas contra quienes no los comparten. Nada de eso, el asunto se quedó en la descalificación pura y dura de quienes tienen la osadía de ondear públicamente........
