Por la neutralidad de España
España se mantuvo neutral en la I y II guerras mundiales. Hizo bien. Los conflictos intraeuropeos nada tenían que ver con nosotros. Teníamos otro problema en el norte de África en el que ningún país europeo apoyó a España.
Hubo, sin duda, voces que reclamaban la participación de España en una y otra guerra a favor de uno u otro bando. Afortunadamente, no se les hizo caso a esos belicistas de salón. Sabia decisión, la neutralidad.
En la I guerra europea de 1914 (un suicidio europeo), también llamada I Guerra Mundial, nos mantuvimos al margen con buen criterio. Veníamos debilitados por la agresión norteamericana de 1898 en la que habíamos perdido Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Y la neutralidad obtuvo réditos: un razonable crecimiento económico y, sobre todo, ninguna víctima española en un conflicto que ni nos iba ni nos venía, lejos de nuestras fronteras.
En la Segunda Guerra Mundial, a partir de 1939 (segundo suicidio europeo), España de nuevo se mantiene neutral. Buena decisión. Hitler intentó convencer a Franco en la célebre entrevista de Hendaya de que se uniese al Eje, pero el astuto gallego de Ferrol supo torear al Führer y esquivar la insensatez que hubiese sido meternos en el avispero........
