País enrarecido
El encono, el descontento social, los ánimos exaltados, los discursos de odio llevan un buen rato entre nosotros y no se ve que haya manera de erradicarlos.
En el gobierno no se ve la intención de manejar otras narrativas. De lo que se trata más bien es de lanzar todo tipo de palabras más que ideas para señalar a quienes piensan diferente. Nos la hemos pasado adjetivando a quienes piensan diferente de nosotros. Los atacamos y lo más grave, es que quien ha ido mano en los últimos años ha sido el propio gobierno.
Se ha generalizado el discurso de odio. Difícilmente en el Congreso puede haber debates con sustento. Lo que se busca es desacreditar a los adversarios, que en un buen número de ocasiones más bien son enemigos, a través de un uso del lenguaje rudo que busca más que argumentar ser un ataque directo con todo tipo de florituras en el uso del lenguaje.
El Congreso no le pasa de largo a los ciudadanos. Es una caja de resonancia que genera secuelas al paso de los días. La gente tarde que temprano termina por enterarse de los desplantes legislativos,........
