Por Jack Gomberoff / La fe no absuelve el fanatismo
Este texto no pretende atacar la fe ni negar el valor espiritual del cristianismo. Todo lo contrario. Busca aislar a aquellos malos elementos que, escudándose en la religión, se alejan deliberadamente de los valores judeocristianos modernos: la dignidad humana, la responsabilidad moral, el respeto al otro y la vida como valor supremo.
Son voces que, en lugar de generar amor, generan odio; en lugar de tender puentes, fomentan división; y en lugar de elevar el debate, estigmatizan a un pueblo, a una religión y a un país específicos. Lo hacen, además, con una obsesión selectiva: sin mencionar, en la mayoría de los casos, a ningún otro país o actor que hoy comete atrocidades reales y documentadas en distintas partes del mundo.
Por eso resulta profundamente irresponsable —y peligroso— ver a periodistas y opinólogos que se escudan en su religiosidad, en su cristianismo, en los evangelios o en citas bíblicas, para justificar discursos vacíos, obsesivos o directamente dañinos. La Biblia no es un salvoconducto ético. La fe no purifica ideas torcidas.
Creer en Dios, declararse religioso o........
