El asalto de La Moncloa a Indra
Entre las cosas estrafalarias que se viven en la política española está el soez asalto a Indra, donde el sanchismo pretende aplicar el capitalismo de amiguetes que caracteriza esta etapa. No es un caso aislado, sino una constante muy inquietante que confirma el ejercicio del poder de una forma despótica. Es algo que sería impensable en cualquier país de la UE. Es coherente, también, con el persistente asalto al Estado de Derecho o el no presentar el proyecto de Presupuestos porque no les da la gana. Todo resulta insólito, pero es fundamental defender la democracia y el ordenamiento constitucional desde cualquier lugar. El presidente de Indra ha estado muy acertado rechazando la escandalosa injerencia de La Moncloa. Ahora no le gusta la familia Escribano, porque, supongo, no quiere ser una marioneta del sanchismo. Indra es estratégica, pero, sobre todo, es una enorme oportunidad para que se forren los amigos del PSOE y los lobistas que pululan por las covachuelas del poder. No es fácil enfrentarse a los colaboradores de un presidente del Gobierno que no acepta ningún atisbo de disidencia o independencia. Por supuesto, el asalto socialista no responde a la búsqueda del servicio público, sino a servirse de lo público para colocar a amiguetes o hacer buenos negocios con la industria de la defensa. Es sorprendente que la operación fusión entre Indra y la empresa familiar de los Escribano fuera positiva hace unas semanas y ahora hayan descubierto que podría existir un conflicto de intereses. En realidad, existe entre un Gobierno socialista comunista que es intervencionista y una empresa que no debería tener ninguna participación pública. Es preocupante la irrupción de aprendices de brujo que no tienen ninguna experiencia en el mundo empresarial y que buscan repetir otros fracasos donde la política se inmiscuye en las empresas públicas y privadas. Estamos ante una anomalía que debería provocar un rechazo claro y contundente, no solo del presidente de Indra, sino de todos los accionistas, porque sabemos muy bien que la gestión de la izquierda en las empresas es desastrosa. No es una opinión, sino una realidad que se ha podido constatar en infinidad de ocasiones. La industria de defensa es un sector estratégico, pero no puede ser sometida a los caprichos e intereses oscuros de La Moncloa.
Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)
