Cuando la privación de libertad se convierte en privación de dignidad
¿Qué ocurre con una persona cuando el Estado la condena a prisión? La respuesta debería ser elemental: pierde su libertad por el tiempo establecido en una sentencia judicial, pero no pierde su condición de ser humano. Conserva su derecho a la vida, a la integridad física y psicológica y a la protección de la Constitución.
Una condena de prisión no es una autorización para torturar, golpear, violar, humillar, extorsionar o asesinar. La justicia impone una pena; no entrega al condenado a una segunda condena, informal y clandestina, administrada por otros internos.
La Constitución reconoce el derecho a la integridad moral, psíquica y física y prohíbe la violencia, la tortura y los tratos inhumanos o humillantes. Entonces debemos preguntarnos: ¿qué clase de justicia estamos construyendo cuando aceptamos como........
