Las Canteras, víctima de la desidia
La playa de Las Canteras. / ANDRES CRUZ
Si hay un lugar en esta ciudad que requiera un cuidado especial, ese es la playa de Las Canteras. No se trata simplemente de un arenal frente al océano sino uno de los grandes símbolos de Las Palmas de Gran Canaria, un espacio natural privilegiado, un lugar de encuentro, de descanso, de deporte y de disfrute para residentes y visitantes. Es, en definitiva, un patrimonio colectivo que debería ser cuidado con especial mimo y esmero.
Y, sin embargo, en la actualidad, resulta imposible negar la evidencia de que Las Canteras está siendo víctima de una combinación peligrosa: de un lado, la falta de vigilancia, control y gestión de la autoridad competente, y del otro, la falta de civismo de algunos de sus usuarios. Conviene decirlo con claridad: la responsabilidad está repartida, pero no es idéntica. La responsabilidad no es únicamente de quien arroja una lata o una colilla a la arena, alimenta a una gaviota o a una paloma o invade el espacio de los demás con una actividad molesta. Está claro que el usuario tiene la obligación de comportarse con civismo, respetar las normas y entender que una playa pública no es territorio sin ley. Pero las administraciones y, especialmente, quienes tienen las competencias de vigilancia, limpieza y mantenimiento, tienen además la obligación de hacer cumplir las normas. No basta con redactarlas,........
