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Al choque

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25.03.2026

El ministro Ángel Víctor Torres (i) y el presidente Fernando Clavijo / María Pisaca

Leo a un diputado de Coalición –José Alberto Díaz Estébanez– que tener un ministro canario en Madrid –en este caso Ángel Víctor Torres– no es una garantía de una mayor sensibilidad del Gobierno central hacia las Islas. Es cierto. No lo ha sido nunca, ni con Gobiernos socialdemócratas, ni con Gobiernos liberal- conservadores, ni con lo que hay ahora, que sinceramente termina siendo difícil de definir. Pero es más: no debe serlo. Los ministros deben gestionar los intereses públicos de todos los ciudadanos y de todo el territorio nacional, sin preferencias particularistas. Los tiempos del ministro y embajador León y Castillo quedan muy atrás. Las únicas excepciones, por supuesto, son los ministros catalanes. Lo que ocurre es que los socialistas isleños, en lugar de ser más exigentes con sus dirigentes nacionales, eligen en el mejor de los casos la complacencia, y en el peor, el servilismo.

Si se repasan las últimas legislaturas ese afán de proteccionismo desorbitado del PSOE –primero a la dirección federal y después al Gobierno presidido por Pedro Sánchez– no ha dejado de crecer y mostrarse más y más intenso. Ya en el primer mandato presidencial de Fernando Clavijo el PSOE canario comenzó a hablar de un Gobierno bronquista, áspero, confrontacional, obsesionado por el choque institucional, casi unos yanomamos con corbata o traje sastre que no saben cual es su lugar. Era delirante: solo dos años antes los independentistas catalanes habían promovido una asonada abrogando la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña para proclamar una república independiente. Sánchez les permitió redactar su propia amnistía y después ha negociado con ERC un cupo catalán similar al cupo vasco. Ah, Euskadi. Sánchez también ha negociado con Bildu en Navarra: los herederos políticos de la violencia criminal de ETA. Los independentistas catalanes y vascos no son unos camorristas, pero si desde Canarias se pide mejorar la financiación autonómica, respetar escrupulosamente el REF o traspasar correctamente las nuevas competencias del Estatuto de Autonomía de 2022 eres un broncas, un extremista, un señor muy grosero y maleducado. Esta asimetría insultante es la que practica el PSOE canario con su comunidad autónoma en general y con el nacionalismo muy en particular, con la excepción de Nueva Canarias, cuyos dirigentes unieron su horizonte político-electoral al de los socialistas y así les va. No creo que sea una actitud que pueda defenderse indefinidamente en el futuro con la desembarazada sinvergüencería con que la practican Torres y sus compañeros.

Rebajar el IVA al consumo de gasolina y gasoil no alivia en Canarias los bolsillos de empresarios y trabajadores porque el IVA no rige en Canarias, sino el IGIC. Pero el ICIG solo grava al 7% y llevarlo a cero no supondría un efecto relevante en el precio de los combustibles. Deviene absolutamente indispensable que en esta Comunidad se dispongan otras medidas, como ayudas directas –y no únicamente fiscales– al consumo energético. Porque si no podemos siquiera flexibilizar la regla de gasto o emplear deuda para situaciones de emergencia, ¿qué autonomía de metacrilato es esta? Si cuando se produce una crisis energética, que ya es inflacionista y pronto será económica nuestro destino inevitable nos lleva a sufrir peores consecuencias que Guadalajara, Orense o Sevilla, ¿cómo mantener la lealtad institucional y la cohesión territorial? Ya no es tolerable ese benévolo relato según el cual lo que ocurre es que en los ministerios siguen ignorando seráficamente lo que es el REF, lo que recibe y lo que no Canarias del Estado, lo que caracteriza nuestro sistema fiscal. Lo saben perfectamente, como saben que muy probablemente no podrán convalidar su escudo social –más bien escudilla– en el Congreso de los Diputados. Si la crisis –es decir, la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel– se prologa y se agravan las relaciones entre Gobierno central y Gobierno autonómico van a crujir mucho más.

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