menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Orlando Viera-Blanco: La patria extendida

23 0
14.04.2026

“En términos sociológicos, nos hemos convertido en un migrante altamente preparado, flexible, noble, aguerrido y con fuerte capital multicultural. Una combinación hermosa y rara a la vez, de monte, rio, urbe y acuarela…”

La patria, cuando se rompe, no desaparece: se transforma. En el caso venezolano, esa transformación ha sido tan profunda que obliga a repensar las categorías mismas con las que entendemos a una nación. Ya no basta con el territorio, ni con la historia, ni siquiera con el poder. Venezuela—en este tiempo de fractura—se ha convertido en otra cosa: una geografía humana dispersa, una inteligencia colectiva extendida, una red global de talento que desafía la noción clásica de Estado.

Desde niños convertidos en adolescentes que han ganado becas para ir a las universidades más prestigiosas del mundo hasta distinguidos profesionales, intelectuales, músicos y atletas, Venezuela ha universalizado su bandera, hondeando su linaje con excelencia.

Hay países que se miden por su tamaño. Otros por su influencia. Pero existen—y son raros—aquellos que sólo pueden medirse por la calidad de su gente, por los logros de los hijos de la patria. Venezuela pertenece hoy a esa categoría. Su diáspora, lejos de ser una simple consecuencia del colapso, se ha convertido en una de sus mayores fortalezas históricas. No como nostalgia, sino como potencia activa.

Como escribió Isaiah Berlin, “la verdadera libertad es la posibilidad de ser aquello que uno tiene la capacidad de ser”. La diáspora venezolana—forzada, pero no pasiva—ha hecho de esa posibilidad una práctica cotidiana. Ha convertido el desplazamiento en afirmación, la pérdida en reinvención.

Llevo tu luz y tu aroma en mi piel… La raíz invisible.

Dicen que las letras y las melodías no se aprenden, sino que se cantan porque se sienten, siendo que las cuerdas de un cuatro no tienen fronteras. Aun en medio de la anomia, vibramos y sudamos nuestro gentilicio con educación. Antes de la crisis, Venezuela construyó silenciosamente uno de los sistemas educativos más sólidos de América Latina. Instituciones como la Universidad Central de Venezuela [UCV] y la Universidad Simón Bolívar [USB] formaron generaciones con estándares que competían globalmente. Ese legado—a diferencia de otras infraestructuras—no colapsó con la economía. Se trasladó. Y en ese traslado ocurrió algo decisivo: el conocimiento acumulado se multiplicó al entrar en contacto con ecosistemas más complejos. No fue una fuga de cerebros, fue una redistribución de inteligencia y talento genuino que ha salido a relucir por el mundo.

Figuras como Rafael Reif [Venezolano graduado de Ingeniero Eléctrico en la Universidad de Carabobo], presidió el Massachusetts Institute of Technology [MIT], universidad #1 del mundo en tecnología, ingeniería y ciencias. A su lado, nombres como Baruj Benacerraf [Premio Nobel de Medicina en 1980 por sus aportes a los sistemas inmunes] o Manuel Blum [Premio Turing 1995, considerado “Nobel” de la informática] por sus aportes a la criptografía. Talento venezolano que no es circunstancial, sino estructural. Aquí resuena John Locke: “la educación comienza al hombre, pero la reflexión lo perfecciona”. El venezolano emigrante no improvisa. Parte con una arquitectura intelectual ya formada. En contextos competitivos marca la diferencia…llevando en la sangre la espuma del mar, el horizonte en sus ojos, y el cuatro en el corazón…

No envidio el vuelo ni el nido al turpial. La conquista silenciosa

Soy como el viento en la mies, dice la prosa. Una de las características más notables de la diáspora venezolana es su capacidad de inserción en las estructuras más sofisticadas del poder. Mujeres y hombres que viajan como la brisa, que abren sus puertas y ventanas, sin que falte una cerveza, una arepa y un café para compartir. Nuestra casa es tu casa. Nuevas generaciones de profesionales han sabido competir y destacarse en posiciones claves de las corporaciones más importantes del mundo. En tecnológicas como Google o Amazon, ingenieros nuestros brillan en sistemas distributivos, logística y........

© La Patilla