Presos políticos: la ficha de trueque más sucia del régimen, por José Gregorio "El Gato" Briceño
“Cuando los tiranos temen, encarcelan. Cuando los pueblos despiertan, liberan” — Nelson Mandela
En Venezuela, desde que la plaga narcorevolucionaria apareció, la libertad dejó de ser un derecho y se convirtió en una mercancía. Se arrebata, se compra, se negocia, se usa como ficha de cambio en mesas diplomáticas y se otorga o se niega según la conveniencia del momento. Cuando un Estado encierra a su gente no por lo que hizo, sino por lo que piensa, por lo que dijo o simplemente por estar en el lugar equivocado a la hora equivocada, ese Estado dejó de ser un gobierno y se convirtió en un aparato de persecución disfrazado de legalidad que condena sin pruebas y absuelve según lo que le ordene el verdugo mayor.
Venezuela lo ha vivido durante décadas y lo sigue viviendo hoy, aunque últimamente intenten limpiar las miles de escenas del crimen hay muchísimos testigos que servirán para que más temprano que tarde sean juzgados. Esa realidad no desaparece por decreto ni se resuelve con excarcelaciones selectivas, mientras quede un solo inocente detrás de las rejas. Durante años, llenar los calabozos de opositores, activistas, militares disidentes y ciudadanos comunes fue la herramienta más barata y más efectiva para silenciar, intimidar, crear el mayor éxodo jamás visto y controlar hasta al mas humilde vecino. No necesitaron gastar en argumentos ni en pruebas: basta con la acusación de terrorismo, traición a la patria o conspiración para que cualquier venezolano desaparezca del mapa durante meses o años sin que nadie pueda hacer nada.
Nada de este nivel de terror es accidental ni improvisado, todo ha sido sistemático, calculado y diseñado para que nadie se sienta a salvo, ni el adolescente que comenta genuinamente su malestar con el gobierno entre sus amigos. Cuando el régimen golpea puertas, anunciando que la operación perversa concebida y puesta en marcha por la peor bazofia del séquito del traidor mayor, hoy felizmente difunto: operación TUN TUN en la madrugada, cuando los funcionarios llegan encapuchados sin identificación, cuando una persona es detenida y su........
