Volver a la cordura
Afortunadamente, el pasado viernes 7 de agosto regresó la cordura a la administración del Estado, entendida esta como “la prudencia, la sensatez y el buen juicio; ese estado de lucidez y salud mental que se opone frontalmente a la locura”.
El presidente saliente seguramente ejecutó algunas acciones acertadas, pero su personalidad, su verborrea y un discurso marcado por el odio y la división mediática eclipsaban cualquier logro que pretendiera demostrar ante su fanaticada.
Por su parte, la intervención del presidente del Senado, el abogado samario Honorio Henríquez Pinedo, resultó sumamente afortunada. A pesar de las tensiones propias de su investidura, su postura ante el nuevo presidente de la República, el doctor Abelardo de la Espriella, fue profundamente conciliadora. Se trata de una pieza oratoria que vale la pena releer o escuchar.
Henríquez exigió un respaldo........
