La voz de su amo
Alvaro Arbeloa cabizbajo durante un partido del Real Madrid / Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press
La incapacidad suele amparase en excusas. Alguna vez pueden ser justificadas, pero cuando son recurrentes, aparte de sonar mal, envejecen peor.
Sentí vergüenza ajena el pasado viernes escuchando al todavía técnico merengue, Arbeloa, señalando que quienes deciden en los terrenos de juego, por los árbitros, no entienden de fútbol. Y todo por un supuesto penalti no señalado por mano de un defensa bético y por una inexistente falta del bético Antony al tan pundonoroso como ineficiente defensa blanco Mendy.
Y es que, donde acaban las razones futboleras empiezan las de los malos perdedores. El Madrid empató en Sevilla, pero pudo ganar y perder ante los verdiblancos del ingeniero Pellegrini. Solo señalar dos protagonismos esenciales. El portero Lunin fue el mejor madridista sobre el verde y el goleador Vinicius tuvo a huevo el cero a dos pocos minutos antes del postrero gol de Bellerin en el último suspiro del encuentro. Tanto que supuso el empate y, de alguna forma, hacía justicia en el marcador, aparte de entregarle al Barça en........
