Sombras chinescas
A esa hora en que la casa por fin calla, abro el móvil y aparece el mapa: puntos verdes moviéndose despacio sobre el mar. Lo miro antes de dormir por una manía que ya es casi reflejo: comprobar que el sistema sigue circulando, que el mundo -por hoy- no se ha deshilachado.
En un canal de Telegram circulan mapas de mercantes a cualquier hora: rutas, detenciones, desvíos. Lo seguí durante meses. No hace falta entender una palabra: basta ver cómo un tramo se ralentiza y el resto se reajusta. Cada punto es un barco; cada barco, un contrato; cada contrato, una dependencia. La globalización no se ordena con banderas, sino con itinerarios. Y solo nos acordamos de ella cuando esos itinerarios tiemblan.
Cuando el mundo se inquieta, la mirada va a los pasos estrechos: los cuellos de botella del mapa. Ormuz, en la pantalla, es una rendija; en la economía global, una........
