El Mago Domingo
El mago Domingo Artés. / Juan Ballester
Escuchabas su nombre y la sonrisa se te pintaba en la cara. Y no porque fuera alguien chistoso, ocurrente o sufriera el síndrome de hombre espectáculo, pues, por el contrario, era un tipo muy formal, sino porque a su presencia le adjudicábamos esa parte de nosotros que nos conduce a la infancia y a la que siempre queremos volver. Te mostraba en su mano un taco de recortes de revistas, la cerraba y te pedía que sobre su puño esparcieras los imaginarios polvos mágicos que portabas, sin saberlo, en la tuya, y entonces extendía la palma: los recortes se habían........
