Eduardo Alonso
Te acabas de marchar para siempre, y antes de hacerlo me has enviado un mensaje de voz que se me quedará marcado hasta que me toque seguirte. En él resumes, en tu momento límite, el cariño y el afecto que nos hemos tenido y que nunca nos expresamos literalmente porque no era necesario, o eso creemos mientras todo está bien. Carezco en este momento no solo de la fuerza, sino de la intención, de escribir algo de la misma intensidad sobre ti porque cualquier ejercicio literario sonaría a impostura y porque hay sentimientos que no admiten mejor expresión que el silencio y el........
