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Esteban y Amable, el director comercial y el encargado de obra que levantaron las primeras viviendas de La Fresneda: "Hace 40 años, aquello era un barrizal"

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15.03.2026

Esteban y Amable, el director comercial y el encargado de obra que levantaron las primeras viviendas de La Fresneda: "Hace 40 años, aquello era un barrizal"

Los dos profesionales han sido testigos del crecimiento de la urbanización sierense, que hoy cuenta con 1.900 casas y continúa creciendo: "Hay muchísima demanda para alquilar"

Amable Pérez y Esteban Abarquero, en La Fresneda / Pablo Solares

Hay proyectos que se diseñan sobre plano y otros que se levantan, literalmente, a pulso. La Fresneda pertenece a esta segunda categoría. Donde hoy se alinean hileras impecables, fachadas ventiladas y jardines con columpios, hubo barro. Mucho barro. "Aquello era un barrizal", recuerda Amable Pérez (Laviana, 1964), encargado de obra de Constructora Los Álamos. "Cuando me dijeron que aquí iba a salir una urbanización, pensé: ‘Dios mío, ¿cómo va a salir nada de este barrizal?".

Era diciembre de 1986. Amable acababa de terminar la mili y buscaba cambiar de vida. Venía de la hostelería — "tenía un bar propio y todo", pero quería otro oficio. Entró como peón en una obra que apenas comenzaba a dibujarse. Entonces solo había 24 viviendas. "Diez, diez y cuatro. Nada más. Y una grúa que tardaba más en traerte un palé que si ibas tú a por él, porque no había accesos, no había nada".

Cuarenta años después, La Fresneda ronda las 1.900 viviendas construidas y continúa creciendo. Amable sigue allí. Ya no es aquel "chavalín" que empezaba poniendo ladrillos. Hoy es el encargado que persigue escuadras torcidas y controla tajos, plazos y seguridad. "Yo empecé de peón y fui aprendiendo. Antes un albañil empezaba poniendo veinte ladrillos y al mes ya ponía tantos como el mejor. Ahora no hay ese aprendizaje. Vienen todos de oficiales, pero no saben hacer nada", dice con franqueza.

Amable Pérez / Pablo Solares

"Siempre la referencia"

Su memoria es la memoria del crecimiento físico de la urbanización. Vio levantarse promociones enteras, marchó a otras ciudades —Vigo, Granada, Torremolinos, Madrid— y regresó. En la madrileña calle Cedaceros, junto al Congreso, participó en una rehabilitación que debía durar 15 meses y se alargó casi tres años. "Se respetó solo la fachada. Fue un obrón. Complicado, exigente",........

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