menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Neiva, ¿ciudad de paso o de futuro?

8 0
latest

Que Cali haya sido sede de la COP16, que consolide su liderazgo mundial en aviturismo y que en 2027 reciba la World Birdfair, no es casualidad. Es la consecuencia de una decisión estratégica para convertir la biodiversidad en motor económico, identidad territorial y carta de presentación ante el mundo. Cuando una ciudad valora su capital natural y le apuesta por su conservación de la mano del desarrollo regional y el turismo de naturaleza, los resultados no tardan en llegar.

La pregunta es: ¿qué necesita Neiva para aspirar, algún día, a agendas de esa magnitud?

Hoy el municipio funciona, en buena medida, como ciudad de paso. Un centro urbano dentro de la infraestructura vial que conecta el centro con el sur del país. Muchos viajeros la cruzan rumbo al Parque Arqueológico de San Agustín, al Desierto de la Tatacoa, o en tránsito terrestre hacia el Macizo Colombiano y la Amazonía. Pocos se quedan a explorar alguna oferta turística dentro de ella. Sin embargo, Neiva no es una simple parada en la ruta, es también bisagra socio y biogeográfica.

Ésta articula la Cordillera Central con la Cordillera Oriental y es una de las dos ciudades capitales del gran eje fluvial de Colombia, el río Magdalena. Es puente biológico y corredor migratorio. Reducir el territorio a nodo logístico, minero-energético o de producción agropecuaria, es desconocer su patrimonio natural.

Porque aquí habita una de las joyas bióticas más amenazadas, el Bosque Seco Tropical. Un ecosistema severamente transformado a escala global, pero estratégico para el futuro climático. Su biodiversidad no solo sobrevive a la escasez hídrica y a temperaturas extremas de calor; han desarrollado respuestas que podrían plantear soluciones a problemáticas del mañana de muchas ciudades y poblaciones.

El Huila, que combina bosque seco, páramos y humedales, y cuenta con una proporción significativa de su territorio bajo conservación, tiene condiciones singulares para consolidar el turismo de naturaleza como eje de desarrollo regional. Pero eso exige visión a largo plazo, articulación y voluntad público-privada que soporte dicha narrativa.

El esperado proyecto Parque Ciudad Jardín Botánico de Neiva puede ser el primer paso concreto para dejar atrás la etiqueta “de paso” y avanzar hacia el modelo de una biodiverciudad que complemente el liderazgo ambiental desde otra geografía e historia social y ecológica. Si las aves llevaron a Cali a la vitrina global, el Bosque Seco Tropical puede llevar a Neiva al mapa de las ciudades que aprendieron a prosperar bajo el intenso sol, a gestionar con inteligencia cada gota de agua y a convertir la adaptación climática en su mayor ventaja competitiva.


© La Nación