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La plataforma como concepto político

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29.01.2026

La reciente creación (en el contexto de las reuniones de Davos) del Consejo de Paz (Board of Peace), conformado por 19 países que entronizaron a Donald Trump como su líder vitalicio, y cuya función sería aplicar a diversos conflictos armados una fórmula similar a la que ejerció el plan de paz de Washington para legitimar la devastación de Gaza, ha suscitado (en la opinión de los expertos) una mezcla entre la hilaridad, el azoro y un franco y nuevo temor. 

Hilaridad porque decretaron a un octogenario que confunde a Dinamarca con Islandia como su presidente vitalicio con derecho de veto absoluto. Temor porque el propósito del consejo es el mismo que persigue la Organización de Naciones Unidas (ONU) desde su fundación: lidiar con la gestión global de la paz. Al menos éste fue el argumento que sostuvieron 39 países que se abstuvieron de participar en su inauguración, como Francia, Alemania y Australia –“el consejo desafía claramente a la ONU”, dijo el primer ministro de Canadá–. ¿Realmente puede un organismo de tan sólo 19 países poner en entredicho a la ya de por sí maltrecha Organización de Naciones? ¿O se trata simplemente de otro intermedio de distracción masiva? ¿O del juego esquizo de la Casa Blanca que acaba por ocultar toda dirección definible de su actuación? 

El costo por cabeza para participar en la........

© La Jornada