Los 250 años de EEUU: un repaso histórico
El 4 de julio de 2026 se cumplieron 250 años desde que las 13 colonias británicas en América del Norte declararon su independencia del poder colonial británico en un congreso en Filadelfia. Desde la independencia, los EEUU de América, como se les llamó, se expandieron hacia el oeste para abarcar toda el área continental y más tarde construyeron un imperio en el extranjero en las Américas y en el Pacífico. A finales del siglo XIX, EEUU se había convertido en una importante potencia económica e industrial, y, al final de la II Guerra Mundial en el siglo XX, EEUU se convirtió en la potencia industrial, financiera y militar dominante a nivel mundial. La 'Pax [Norte]Americana' personificó el período desde mediados del siglo XX hasta su final. Sin embargo, en las tres décadas del siglo XXI, ese dominio comenzó a ceder (relativamente) ante nuevos rivales económicos y políticos emergentes.
El auge del capitalismo estadounidense durante 250 años refleja casi exactamente el ascenso del capitalismo para convertirse en el modo de producción dominante a nivel mundial. A mediados del siglo XVIII, la acumulación capitalista todavía estaba muy limitada al comercio y la agricultura. La industrialización no fue la fuerza motriz del crecimiento y la gran mayoría de la población en las Américas, Europa y Asia vivía y trabajaba en la tierra.
1776 fue también el año en que el economista escocés ilustrado, Adam Smith, publicó su todavía famoso libro, La riqueza de las naciones, que proporcionó la base teórica y empírica para el fin de las restricciones feudales y semifeudales sobre el crecimiento y la prosperidad. Smith argumentó que la riqueza de las naciones debería y podría construirse sobre mercados libres para comprar y vender, con una interferencia mínima del gobierno y con el fin de los monopolios controlados por el estado. Tal libertad permitiría una mayor "división del trabajo" para maximizar la productividad y la acumulación de capital. El auge del capitalismo estadounidense ha personificado las expectativas de Smith, pero también ha revelado claramente las fallas y contradicciones en el modo capitalista de la organización social humana.
El auge (¿y el declive?) del capitalismo estadounidense se puede dividir en cuatro períodos históricos:
1) 1776: independencia del poder colonial británico y la expansión del imperio estadounidense;
2) 1861-64: la Guerra Civil que obligó a la sumisión de los estados esclavistas al poder federal y aceleró la industrialización y los mercados capitalistas en todo el continente, junto con la expansión del imperio estadounidense a América y el Pacífico;
3) 1941-45: después de dos guerras mundiales, se confirmó la hegemonía global de los EEUU y las reglas internacionales de comercio, orden e instituciones estuvieron bajo el control de los EEUU; y
4) a partir de 1991: con el fin de la Guerra Fría y el colapso de la Unión Soviética, irónicamente, lejos de que EEUU impusiera su dominio global total (con el "fin de la historia"), el imperialismo estadounidense entró en relativo declive, tanto económica como políticamente, incluso si todavía es, con mucho, la nación más poderosa del planeta.
Los Padres Fundadores que firmaron la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776 lo hicieron en primer lugar para obtener su "gobierno autónomo" de Gran Bretaña, con el fin de obtener derechos políticos y económicos específicos negados por la Corona británica (que también había negado tales derechos a Irlanda al mismo tiempo). Pero los Padres Fundadores de ninguna manera querían una reestructuración sistémica de la sociedad. Dirigidos principalmente por la rica élite plantadora y mercantil, su objetivo era eliminar la interferencia británica, preservando al mismo tiempo las jerarquías sociales y las tradiciones de propiedad establecidas. Sin embargo, para tener éxito en sus objetivos, la élite tuvo que obtener el apoyo de los agricultores pobres y la multitud en las ciudades costeras. Así que, como en cualquier rebelión o revolución de este tipo, la Guerra de Independencia produjo divisiones de clase dentro de la lucha "nacional" por liberarse de la dominación británico. Aparentemente, "todos los hombres son creados iguales" (por supuesto, no las mujeres, no los esclavos o los siervos blancos con deudas, no los nativos americanos), afirmaron los Padres Fundadores. Así que incluso en una sociedad muy desigual como eran las 13 colonias, había que dar algo de aliento a la multitud pobre.
De hecho, desde el Boston Tea Party en 1773 hasta Yorktown en 1781 y el Tratado de París en 1783, la Revolución se convirtió en una guerra civil. En 1780, alrededor de un tercio de los aproximadamente 2.100.000 ciudadanos libres de las colonias británicas que se convirtieron en los "EEUU" se habrían descrito a sí mismos, con una mezcla de idealismo e interés propio, como patriotas. Pero otro tercio se mantuvo leal al Imperio Británico. Amenazados con ser alquitranados y emplumados, con que se les incautardas sus propiedades, alrededor de 60.000 de estos aproximadamente 700.000 leales fueron desplazados a Canadá o Gran Bretaña. El último tercio de los colonos ocupaba un dificil centro. No estaban dispuestos a comprometer sus vidas y fortunas en una sangrienta guerra colectiva con el Imperio Británico, pero tampoco mantendrían una lealtad, feroz y también sangrienta, al rey y al viejo país.
Los historiadores calculan que de 25.000 a 70.000 patriotas murieron directamente a causa de la guerra, la fiebre de campamento y el fuego de los mosquetes. Unos 7.000 leales también lo hicieron. Otros 130.000 estadounidenses murieron por un aumento de la epidemia de viruela que el movimiento de las poblaciones durante la guerra agravó. La revolución estadounidense fue un infierno. Casi tantos murieron en relación con la población como en la guerra civil de la década de 1860, es decir, casi el 4 por ciento de la población libre. En comparación, alrededor de un tercio del 1 por ciento de los estadounidenses murieron en la II Guerra Mundial. La Revolución por la "democracia y la independencia" fue algo sangriento.
La lucha por la independencia se convirtió en una guerra y una guerra civil ante todo debido al deterioro de la situación económica del imperio británico después de que lograra derrotar a los franceses en la llamada guerra de los siete años de 1756-63, en la que lucharon muchos colonos y nativos americanos. Desde principios del siglo XVII, los colonos británicos en América del Norte habían confiado en el comercio extranjero para su bienestar. El comercio proporcionó a los colonos ropa y mantas, clavos y armas de fuego, utensilios de cocina y artículos metálicos, y otras herramientas y materiales que no podían producirse localmente. Sin estas importaciones, su nivel de vida podría haber sufrido tanto que no se habrían quedado en las colonias.
Pero después de la guerra con Francia, el botín de los franceses y los ingresos de las tropas británicas estacionadas en América del Norte desaparecieron. Las tasas de interés se dispararon, lo que obligó a los precios inmobiliarios a bajar, eventualmente a la mitad o incluso a un tercio de su punto más alto. Los colonos pidieron ayuda a la Madre Patria de Gran Bretaña, pero cada vez la Corona británica y su parlamento en Westminster forzaron que los colonos pagaran por la guerra contra Francia.
Primero vinieron las onerosas restricciones comerciales que dificultaron el comercio intra e intercolonial. Cortados de los socios comerciales tradicionales en el extranjero, los colonos no pudieron ganar suficiente divisas (monedas) en el extranjero. Luego vino la Ley de la Moneda, que hizo ilegal que las colonias emitieran más papel moneda fiduciario. Más tarde llegó la gota que colmó el vaso: la Ley del Timbre, que requería que los colonos pagaran un impuesto sobre cualquier material impreso (que abarcaba todo, desde documentos legales hasta periódicos). La élite patriótica empujó a la población a oponerse a los "impuestos sin representación", algo irónico dado que en Gran Bretaña gran parte de la gente tenía que pagar impuestos decididos por un parlamento que elegía miembros entre solo el 1% de los adultos británicos.
El llamamiento a la "democracia" hizo sonar la campana de la independencia. En enero de 1776, Thomas Paine, un pobre artesano que había emigrado de Gran Bretaña, escribió un folleto llamado El Sentido Común, defendiendo de una manera apasionada y eficaz las razones de una República independiente, no solo el derecho de representación bajo la Corona Británica. Fue un éxito de ventas masivo (100.000 copias) y se divulgó a todas las clases y especialmente entre la fila del ejército patriota.
Pero la democracia en el sentido de Paine no era el objetivo de los Padres Fundadores. A lo largo de la guerra contra los británicos, estaban decididos a garantizar que se frenaran los movimientos y propuestas democrático radicales. El líder militar, George Washington, uno de los hombres más ricos de las........
