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Por qué mantenemos un movimiento autonomista, anticapitalista y revolucionario

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06.07.2026

En nuestro análisis, lo primero que podemos afirmar es que el gobierno chileno anterior, de corte «progresista», ha sido responsable de abrir las puertas a la ultraderecha. Este fenómeno ha sido una constante en distintos países donde se ha reinstalado el fascismo en el último tiempo y que contribuye a confundir a la gente. Los “pseudoprogres” se presentan fingiendo lo que no son, lo que acaba resultando engañoso. Desorientadas y embaucadas las personas terminan votando casi como castigo por una opción que a la larga los perjudica. La responsabilidad del vacío que utiliza el “progresismo” es la misma de la izquierda tradicional, que no solo ha sido derrotada, sino que se asume como tal, perdiendo líneas y principios.

Si nos detenemos en el comportamiento de los progresistas, en los diferentes países que han logrado llegar al poder terminan administrando el modelo neoliberal. Eso se puede observar por ejemplo en el Estado español tras el término de la dictadura de Franco. La figura de Felipe González, ejemplo para el Chile transicional y quien parecía sostener un discurso radical, muy pronto acabó gestionando el modelo con privatizaciones y medidas antipopulares.

En Chile, el Gobierno de Boric mostró inmediatamente su verdadera esencia liberal, la cual trajo consigo consecuencias nefastas para el pueblo mapuche. Lo hizo con menos disimulo que la escuela de González. Similares experiencias se vivieron en los países vecinos, en Brasil con Lula, Ecuador con Correa, Morales en Bolivia y con los Kirchner en Argentina, donde........

© La Haine