El bailoteo
La incesante colonización anglo ha puesto de moda entre los nada imaginativos periodistas deportivos la expresión «último baile» —last dance para los más corrompidos— con la que los plumillas, o mejor dicho, teclillas, despachan el supuesto último partido o última temporada de una estrella del deporte. El último baile se supone virtuoso. No se trata de un simple balanceo o movimiento de caderas, sino, más bien, de unos pasos elegantes, acaso de un claqué que demuestre que el protagonista aún mantiene intacto su juego de piernas.
He recordado la bárbara frase al ver el bailoteo con el que Pedro Sánchez deleita a su parroquia en los mítines preparatorios de una campaña que se presume a cara de perro. El marido de Begoña —¿dónde quedó ese Yo con........
