Trump busca vender como victoria una guerra que Irán logró resistir
Después de casi tres meses de ofensiva militar, sanciones y presión diplomática, EEUU intenta cerrar un acuerdo precario con Irán mientras Donald Trump presenta el conflicto como una demostración de fuerza. Sin embargo, en el terreno político y estratégico, el resultado dista mucho de la victoria rotunda prometida por el gobierno norteamericano al inicio de la agresión.
Lejos de provocar el colapso del régimen iraní, la campaña impulsada por Estados Unidos e Israel ha terminado evidenciando los límites del poder militar estadounidense en Oriente Medio. Irán, golpeado económica y militarmente, consiguió mantener intacta su estructura política y conservar capacidad de presión regional, especialmente mediante el control indirecto sobre las rutas energéticas del Golfo Pérsico.
El conflicto, iniciado en febrero, desencadenó una fuerte crisis internacional tras el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, punto clave para el comercio mundial de petróleo, gas y otros productos (fertilizantes…). La consecuencia inmediata fue una nueva escalada de los precios energéticos y un aumento de la incertidumbre económica global. Mientras tanto, Washington destinaba miles de millones de dólares a una guerra que, con el paso de las semanas, comenzó a perder apoyo dentro de Estados Unidos.
Las encuestas reflejan un creciente rechazo social a una intervención que Trump presentó inicialmente como rápida y decisiva. La promesa de debilitar definitivamente a Teherán........
