Occidente, lo sagrado y la insumisión
En occidente se ha perdido el sentido de lo sagrado, o lo que es peor tal vez: se ha pervertido. Esto es una fuente de infortunios sinnúmero.
En el mundo tecnológicamente avanzado, el individuo se ve sometido a un proceso de adaptación, tan forzada como fragmentada, dirigido por una minoría encumbrada que pretende incorporarlo a un sistema de producción que pretende tener bajo su control los recursos de la Tierra y explotarlos hasta acabar con ellos si se les deja. En este lado del mundo, cada humano se halla frente al mundo exterior entendido como la Naturaleza, el Otro y la Sociedad global sometido a una serie de fuerzas desarmónicas procedentes de la estructura social desarmónica cuyas diversas manifestaciones en la vida cotidiana empujan al individuo hacia su propia desarmonía interna.
El volumen de consumo mundial de ansiolíticos, tranquilizantes, somníferos, antidepresivos y semejantes para intentar paliar las consecuencias de toda la presión laboral, horaria, intelectual, mediática, familiar, política, etc. es tal, que revela una situación tan insostenible como la vida en un cambio climático irreversible.
Ante las tan generalizadas situaciones de stress, muchos acuden al médico y otros a las Iglesias, pero resulta que ni uno ni otros- sometidos como están a sus propias instituciones, prejuicios, ignorancia e intereses mundanos- calman las inquietudes del alma que de ese modo protesta contra su maltrato.
La agresión a la autoestima del más débil es inseparable del sistema de dominación mundial, y el resultado en cada caso va a depender de cómo se ve a sí mismo cada sujeto agredido, a si sabe o no responderse........
