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Josefina, también sin justicia

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25.03.2026

«En la Sima Jinámar los llevaban amarrados entre dos falangistas al hueco del abismo y allí de espaldas les daban un tiro en la nuca o los tiraban vivos, lanzándolos al vacío. Cientos siguen allí sin esperanza de exhumación».

María del Pino Florido Martel

Este domingo se nos fue para siempre Josefina Expósito sin que desde las instituciones públicas de la isla de Gran Canaria se hiciera justicia.

Esta mujer especial y luchadora, que tuve la suerte de contar con su amistad y complicidad durante muchos años en la digna causa de la memoria democrática, vio con cinco años como los fascistas se llevaban detenido entre golpes a César, su padre, aquella triste noche del horror del mes de abril del 37, donde el cielo de Agaete se tiñó de sangre obrera.

Ella me contó más de una vez con detalle como fueron esos instantes que sus ojos de niña contemplaron con estupor, marcando cada minuto de su vida.

Una existencia dedicada a la recuperación de los restos de su ser más querido del fondo de la chimenea volcánica de Jinámar, donde sigue junto a cientos de hombres asesinados, acompañado de los huesos destrozados por la tortura de sus compañeros de este pueblo tan bello y mágico.

De Josefina también se rieron desde el Cabildo de la isla en un surrealista paripé electoralista de excavación a ochenta y cinco metros de profundidad, donde aunque encontraron restos humanos con tiros en la nuca en los últimos trabajos, lo pararon todo hasta la siguiente campaña, cuando lleguen los próximos comicios y vuelvan a coger el sacho un par de días.

Siempre hacen lo mismo, menos con los que estos tipos consideran sus «muertos de primera» con filiación partidista. Un modus operandi extremadamente cruel.

También lo sufrimos las familias del centenar de hombres enterrados en la fosa común del cementerio de Vegueta con la farsa cabildicia de la mini prospección durante la Navidad de 2018, donde se aprovecharon de nuestro dolor para darnos vergonzosas esperanzas y luego sin ninguna base científica decir que no se podía seguir excavando, permitiendo, que por ejemplo mi padre, muriera triste y decepcionado con estos políticos que se autodefinen «progresistas», cuando no son más que una presunta prolongación vergonzosa de los causantes de un genocidio con miles de personas masacradas y asesinadas brutalmente por pistoleros de Falange.

Así funcionan estas mentes retorcidas. La memoria histórica para ellos no es más que una absurda plataforma de búsqueda desesperada de votos. Votos surrealistas de mentira y fraude de Ley, incumpliendo constantemente toda la legislación vigente en materia de derechos humanos.

La tristeza de Josefina tampoco fue reparada y como ella son cientos de miles de familias en todo el estado español.

Nos dejan morir lentamente para cuando no quedemos ni uno/a reescribir la historia oficial con su mierda de Transición y democracia plena.

Jamás serán perdonados y entraran, ya están entrando, en la historia como cómplices conscientes de lo más vil y nauseabundo que ha conocido la especie humana.


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