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Vacunas contra el cáncer: La ciencia y la cultura al servicio de los pueblos

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06.05.2026

Por Concepción Cruz Rojo

Este escrito quiere ser un homenaje y una reivindicación a los pueblos y países en resistencia. Países socialistas o de economías mixtas, profundamente antiimperialistas, que en las últimas décadas han alcanzado grandes progresos políticos y sociales aunque en el camino también han tenido retrocesos. Estos progresos no lineales incluyen los ámbitos científico y tecnológico, donde nos centraremos en el área de la biomedicina y las vacunas contra el cáncer. Trataremos de relacionarla con otras áreas del conocimiento y en sus contextos políticos nacionales y relaciones internacionales. Hablamos de Estados y pueblos convertidos en grandes potencias globales, como China o Rusia, y de otros países antiimperialistas, como Irán o en procesos socialistas como Cuba, por nombrar los más significativos.

Queremos resaltar que sus progresos sociales y científicos se han producido a pesar de seguir siendo agredidos militarmente, económicamente y sometidos a una narrativa mediática que los sigue despreciado y deshumanizado como pueblos. Estas agresiones históricas por parte de los países capitalistas e imperialistas occidentales, se producen desde el colonialismo y el neocolonialismo hasta la actualidad. Para justificar el saqueo, las matanzas y los genocidios perpetrados en los que ahora no podemos entrar, han sido y son considerados pueblos inferiores que no pueden gobernarse por si mismos mediante un relato mentiroso, seudocientífico y racista que promulga supuestas diferencias biológicas, también en las mujeres. Este racismo y sexismo sigue imperando en la población occidental hacia otras culturas y religiones o sobre el mestizaje dentro de su país, que tiene su expresión más cruda en el fascismo internacional y su odio al diferente1.

El supremacismo del hombre blanco sigue más vivo que nunca, en el orden económico, político y cultural. Un racismo que considera que la civilización solo es una y, por supuesto, la suya. La propaganda mediática unilateral del imperialismo aumenta con los años y adquiere múltiples formas, desde las mentiras descaradas, las excusas más absurdas para sus agresiones, las trampas y el engaño. Para eso usan todos los medios de comunicación disponibles, televisión, radio, prensa, películas, redes sociales o artículos académicos. Todo vale, la clave es repetirla machaconamente para que la mentira sea tomada como verdad. Pero, las mentiras estallan ante sus guerras criminales, injustas y provocadas que destapan sus verdaderos objetivos imperialistas: destrozar, dominar y saquear a los países con recursos esenciales.

Sus mitos se resquebrajan a los ojos del mundo, que asiste sorprendido a una crisis y degradación profunda de su propia cultura, mientras aparecen los avances de culturas milenarias de todos los rincones del mundo. La agresión militar de los regímenes estadounidense y sionista contra la República Islámica de Irán, lo deja muy claro, lo injusto de esta guerra, sus intenciones de saqueo y destrucción, los ataques criminales contra población civil y contra centros educativos, sanitarios y científicos. Mientras, Irán, junto al eje de la resistencia, se defiende con ataques precisos y afilados contra las bases estadounidenses que la rodean en las dictaduras del golfo y contra el ente sionista. Las acciones victoriosas de Irán muestran sus ventajas en todas las facetas, no solo tecnológicas, que también, sino de cohesión social de sus hombres y mujeres, su entrega y valentía, su enorme inteligencia estratégica y comunicacional. Su superioridad es inocultable y sus victorias muestran las profundas diferencias entre la moral y cultura del agresor y las del agredido.

Porque la derrota del imperialismo no solo es militar, es sobre todo moral, de enormes proporciones, la supuesta superioridad de su civilización única, sencillamente se hunde. Es tal la preocupación en esta cuestión, especialmente en los Estados Unidos, que su máquina de propaganda cultural se ha puesto a funcionar a gran intensidad. El lanzamiento del Artemis II, que tiene por objetivo mirar y fotografiar el lado oculto de la Luna2, está siendo presentado como un hito de la ciencia y la tecnología. Un lanzamiento que se ha acelerado ante los progresos que está realizando China para llegar y estacionarse en la Luna3, tras conseguir las primeras fotografías del lado oculto de la luna hace más de 7 años4, y obtener muestras con un robot que pisó ese mismo lado a través de la sonda lunar Chang’e-65.

Siguiendo sus propios ritmos, con planes a medio y largo plazo para todos sus desarrollos científicos y sociales, la República Popular China, se ha fijado como objetivo que sus taikonautas, astronautas chinos, pisen la Luna antes de 20306. Para ello, están llevando a cabo otros proyectos espaciales imprescindibles, como los laboratorios permanentes y módulos médicos, en colaboración con Rusia. La salud de sus taikonautas, ante la mayor permanencia de éstos en el espacio y, en el futuro, en la luna, es un objetivo imprescindible7. Hace ya mucho tiempo que se sabe de los graves efectos para la salud humana que tiene la ausencia de gravedad y la mayor exposición a radiaciones cósmicas. Por otro lado, prosiguen los proyectos espaciales a más largo plazo, a partir de 2040, en Marte8. El desarrollo de la medicina espacial, también para la salud humana en la tierra, se acompaña de la agricultura espacial con los mismos objetivos de largas permanencias en el espacio9.

Esta planificación y constancia china contrasta con los altibajos de Estados Unidos en su carrera espacial. La planificación estatal en beneficio del pueblo es una de las diferencias cualitativas insalvables entre el socialismo y el capitalismo, que tiene en la planificación científica una de sus mayores ventajas10. El lanzamiento de Artemis II, ya ha limitado el presupuesto de la NASA con nuevos recortes de hasta un 50% y potenciando la asociación con empresas privadas. Estos recortes han parado, entre otros proyectos, laboratorios esenciales para los estudios sobre la salud en el espacio y la llegada a marte11. Pero es urgente salvar una civilización que se hunde y para ello vuelven a los tópicos de que su tecnología es por el bien de la humanidad, palabras textuales de un representante de la NASA que habló por televisión. La propaganda feminista porque una mujer forma parte de la misión, olvidando a las pioneras astronautas soviéticas12. La propaganda anti racista porque hay un hombre negro en la misión, no merece comentarios en el país más racista del mundo.

Toda esta escenografía para rescatar el mito de su superioridad económica, tecnológica y moral, se desvanecen cuando tienen que reconocer que gran parte de esta iniciativa espacial está apoyada por empresas privadas13, muy unidas a las empresas de la matanza humana que se quiere aumentar con 1,5 billones de euros en detrimento de programas sociales a su población14. Como ya ocurrió en 1968 con el viaje a la Luna, se produjo en el peor año de la guerra de Vietnam, con 16.000 soldados caídos reconocidos. Ahora, con las derrotas sufridas en la guerra contra Irán, necesitaban mostrar al mundo su poderío a costa de recortes brutales para la ciencia, incluida la espacial15. Mientras, atacan en Irán Patrimonios culturales, Universidades, Institutos científicos y sanitarios, como el Instituto Pasteur, arrasados a bombazo limpio. Todo un símbolo de su irracionalidad y una moral que se arrastra por los suelos como en los mejores tiempos del fascismo.

Por el contrario, Irán, cada vez más unido a su pueblo, demuestra con continuas movilizaciones de millones de personas, el apoyo a su gobierno y a su legítima defensa. No solo, ante la posibilidad de una invasión terrestre de Estados Unidos al país, su población acude en masa para ofrecerse como voluntarios, nada menos que 30 millones de hombres y mujeres iraníes, que se han registrado para unirse al ejército regular16. También, ante las amenazas del régimen estadounidense de atacar centrales eléctricas, las cadenas humanas rodeándolas y protegiéndolas de los bombazos imperialistas es otro poderoso símbolo de humanidad frente a la barbarie. En Estados Unidos, sin embargo, las manifestaciones masivas se producen contra su presidente, contra la guerra, mientras sus militares están solicitando en masa acogerse a la objeción de conciencia.

Nos hemos parado en algunos aspectos de las diferencias políticas y éticas de algunos países pertenecientes a los dos bloques antagónicos para contextualizar y entender mejor las causas favorecedoras e inhibidoras del desarrollo de la ciencia, tanto para la vida como para la muerte. Porque dentro de esta guerra hay otras muchas, como la científico-tecnológica, fundamental para que los pueblos ganen en su guerra defensiva. Una ciencia muy ramificada e interrelacionada de disciplinas diversas conectadas con los avances o retrocesos sociales y culturales del bloque agresor imperialista y del bloque agredido.

Sin olvidarnos de esta interrelación global, este escrito tratará de un área muy específica de la ciencia, la biotecnología de las vacunas contra el cáncer. Mostraremos su desarrollo en conjunción con los aspectos éticos, sociales y humanistas, las diferencias entre países antiimperialistas y en procesos socialistas y el estancamiento de los países del imperialismo occidental, con sus matices dentro de cada bloque. Comparar ambas visiones de hacer ciencia, para el pueblo o para el negocio de unas élites, nos permite entender lo que está pasando en la coyuntura actual de guerra mundial y de choque entre una civilización imperialista que agoniza y otras que resurgen luminosas del sacrificio y la opresión.

II. LA IMPORTANCIA DEL MÉTODO, EL MATERIALISMO DIALÉCTICO

Sí observamos los nuevos descubrimientos de cualquier disciplina, sea en la física, la química o la biología, el materialismo dialéctico, emerge desde la materialidad y códigos matemáticos que existe en la naturaleza, desde el cosmos hasta el último rincón de la tierra. Una naturaleza en continua transformación y lucha de contrarios que enlaza a las disciplinas científicas, permitiendo los saltos de una a otra. Reclamamos el materialismo dialéctico por la importancia que tiene para la ciencia, para comprender y actuar en cualquier ámbito del conocimiento. Porque es el único método capaz de llegar a la raíz del objeto de estudio, a su lucha de contrarios, al motor de cualquier cambio natural o social. En esa búsqueda de la verdad, que siempre será relativa, terminamos enfrentados al dilema de decidir por una opción o su contraria. En la lucha de clases, para optar por la libertad y la justicia de la clase oprimida, o por la opresión y la injusticia de la clase opresora. Por eso, el materialismo dialéctico es inseparable de la planificación científica, política o cultural de la que hablábamos antes, de la crítica y autocrítica.

En la naturaleza y en las sociedades que surgen de esa sustancialidad humana, ese continuo movimiento de contrarios se encuentra en un equilibrio dinámico temporal, no circular y cerrado sino abierto y cambiante, no ascendente o descendente sino en múltiples direcciones, ya sea al hablar del universo, de los seres vivos o de los modos de producción social, todo está entrelazado aunque se manifieste con formas cualitativas diferentes. El cambio y el movimiento es lo que permanece y de esta manera debemos analizar cualquier proceso. En la naturaleza inorgánica acaban terminando todos los organismos vivos, seres vivos que se perpetúan y evolucionan con la reproducción pero que en sus orígenes surgieron de esa materia inorgánica a la que terminan perteneciendo.

En el universo también lo observamos, por ejemplo, una estrella definida como entidad de plasma sostenida por la gravedad. El plasma como cualquier gas tiene una presión que le hace tender a la expansión a otras zonas de menor presión, pero esa presión expansiva se contrarresta por su contrario, la gravedad. Además, las estrellas emiten luz y en ese proceso se enfrían pudiendo romper esa interacción en relativo equilibrio, lo que es evitado por la energía de la fusión nuclear, sin contar con los posibles cambios en la gravedad y masa de la estrella17. Las estrellas, aunque pueden durar muchísimos años, no son eternas y cuando dejan de existir se transforman en otros elementos de la naturaleza de la que forman parte, de materia y de energía18. Nada es eterno, todo cambia y se transforma, las especies, incluida la humana, terminará extinguiéndose, desde la dialéctica es una afirmación innegable19.

Tener en cuenta estas constantes dialécticas nos ayuda, y mucho, a analizar los fenómenos que están en continuo cambio, pero hay momentos históricos donde los cambios se aceleran, lo que nos exige aún más el uso de la dialéctica. La interrelación entre la ciencia y la política, con las guerras, también se aceleran como en los actuales tiempos históricos. A nivel biológico, nos afecta porque las circunstancias externas de guerras, contaminación y presiones sociales producen cambios psíquicos y físicos en nuestro organismo. Además, este movimiento cambiante, se da en múltiples direcciones y a diferentes niveles externos e internos. A nivel externo, los procesos que le afectan tienen a su vez niveles más o menos amplios o concretos, medio ambiente, comunidad, sociedad o universo, por poner algunos ejemplos. También internos, atómico y subatómico, molecular y bioquímico, celular o biológico y de órganos macroscópicos, por poner otros.

Estas aclaraciones son necesarias para el tema específico que queremos tratar en el campo de la ciencia de la salud, el cáncer. Los tumores malignos, o cáncer, comprenden un conjunto de enfermedades con una esencia común que su vez integran variados elementos involucrados y, quizás por eso, con grandes lagunas en su conocimiento. Según los tipos de cáncer y su localización en los órganos del cuerpo, estas múltiples singularidades, a su vez, se expanden en una mayor diversidad de particularidades en cada paciente y tumor desarrollado. Sin embargo, todas ellas tienen características comunes que la definen como cáncer, siendo la básica y fundamental, la división y crecimiento imparable de las células en el órgano afectado.

Esta característica básica implica otras más específicas, como la capacidad de evitar los frenos moleculares que detendrían el crecimiento celular. Una buena relación entre crecimiento e inhibición es fundamental ya que el espacio y la energía es una condición para la supervivencia de las células. Otro elemento a tener en cuenta para evitar la proliferación es la muerte celular programada, también llamada suicidio celular o apoptosis. Si se rompe esa autorregulación en pugna a favor del crecimiento se desarrolla la enfermedad20. Las células cancerígenas crecen sin límite y desarrollan sus propios cromosomas, lo que es una ventaja para ellas, es una gran desventaja para el organismo en su conjunto. Otra característica es su capacidad de crear vasos sanguíneos, angiogénesis, o de acceder a ellos, para obtener oxígeno y nutrientes. Por lo anterior, su capacidad a desplazarse a otros tejidos y órganos, metástasis, buscando el espacio que necesitan antes de la implosión total.

El crecimiento continuo de las células cancerígenas tiene orígenes e implicaciones en múltiples niveles internos y externos a nuestro organismo. Aunque todavía hay muchas lagunas en su comprensión, cada vez se sabe más sobre las alteraciones genéticas y los procesos químicos y metabólicos a nivel celular, de hecho ya se conocen muchas mutaciones genéticas y el papel de las proteínas en las causas internas y externas del proceso cancerígeno21. También, sobre los mecanismos de regulación que tratan de impedir que continúe el desarrollo maligno. Se conoce mejor la cascada de procesos internos y los efectos externos que la pueden condicionar, multitud de sustancias cancerígenas en el ambiente, alimentos, infecciones, tóxicos y contaminantes.

Uno de los grandes avances en la investigación del cáncer ha sido comprender la importancia del sistema inmunitario para frenarlo, ayudando a conocer sus orígenes y poder actuar con nuevos y........

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