El camino: una sala llena y una alerta
Todavía estoy sorprendido. También están y lo confirman los casi 40 cibernautas que escribieron bajo mi publicación en la red social Facebook cuando anuncié que el sábado 10 de octubre el capitalino cine Yara se abarrotó de personas para ver la presentación especial de El camino, la ópera prima de Omar Alí, que cuenta a los más jóvenes la gesta por nuestra libertad, toda su epopeya, desde la fuerza mágica del séptimo arte.
Hay que sorprenderse de que ese día no solo las lunetas de la gran sala, sino también las escaleras, estuvieran ocupadas por personas sentadas; de que buena parte del público se quedara fuera, apiñado en el vestíbulo y en la acera, convencido de que valía la pena esperar, y de que una sola función no bastara: hubo que programar una segunda ese mismo día porque la fila daba la vuelta por la calle M, en el Vedado, entre el murmullo impaciente de quienes ya no cabían en la cuadra. Y eso que dentro caben 1 500 personas.
Una fila que, visto está, se armó a pie, en motos eléctricas, en carros de la familia, en cuanto vehículo apareciera, porque el transporte es hoy un rompecabezas que cada cubano resuelve como puede. Y aun así, llegaron. Llegaron con el calor pegado a la espalda, con la........
