Lo que nunca entenderá Liam
Sus diminutos ojos se disipan en un rostro contraído, temeroso, que apenas sostiene cinco años de vida ¡Cinco años! Está en firme, como si se tratase de un confeso criminal en plena captura, mientras a su alrededor el crudo invierno de Minneapolis se traduce en pesadilla. No hay razón ni motivo humano para ese denigrante espectáculo; pero él, tan inocente como su edad, sigue ahí —de espaldas—, hasta ser detenido.
Liam Conejo, el niño de esta historia, carga con un solo «pecado capital»: ser latino —como su familia— e inmigrante. En Estados Unidos esos dos «cargos» pueden bastar para un arresto indefinido, o peor aún, para una deportación forzosa con destino inexacto.
Él no ha sido una víctima más a manos de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en las calles estadounidenses, como si se tratara de aquellas redadas nazis........
