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Hemos debido empezar ayer, pero...

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12.10.2026

Leí hace unos días un artículo cuyo título afirmaba que las Fuerzas Armadas venezolanas son una vergüenza nacional. No voy a detenerme a discutir esa afirmación. Me hizo pensar en algo distinto: ¿por qué limitar la vergüenza a una sola institución? Si algo ha ocurrido en Venezuela durante estos años ha sido la destrucción sistemática de toda la institucionalidad. No solamente de las Fuerzas Armadas. También de la justicia, del Poder Electoral, de la administración pública, de las empresas del Estado, de las universidades, de los organismos de control y, en general, de todo aquello que debería funcionar por encima de las personas y de los gobiernos.

El problema no es solamente que algunas instituciones hayan funcionado mal. Es que fuimos perdiendo la idea misma de institución. Una institución no es un edificio, ni un despacho, ni un funcionario con un cargo. Es una regla que permanece cuando el funcionario se va. Es la certeza de que quien ocupa temporalmente el poder, tiene límites. Es un juez que puede decir que no. Un funcionario que puede cumplir la ley, aunque contradiga a su superior. Un militar cuya lealtad está con la Constitución y no con un partido. Un organismo electoral cuya credibilidad no dependa de quiénes lo integren como rectores.........

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