Cuando la resiliencia deja de ser una virtud
“¡Estoy harto de la palabra resiliencia!”.
Esa frase de mi cuñado Antonio Vasco me sorprendió, no porque no la entendiera, sino porque, en el fondo, yo también la había pensado y sentido muchas veces y él había traducido en ese instante mi pensamiento y mi sensación con palabras precisas. Ahora, después de la tragedia del doblete sísmico, está a flor de labios, más que nunca. Todos hablan de cuán resilientes somos los venezolanos, dentro y fuera del país. Y eso no es nuevo. Durante años nos lo han dicho. Que tenemos una extraordinaria capacidad para adaptarnos, para sobrevivir, para salir adelante a pesar de las dificultades. Y es cierto. Hemos demostrado una fortaleza admirable.........
