Retados por la delincuencia
La criminalidad creciente reta al Estado. Como país atravesamos una escalada de violencia criminal que no es ya una sucesión de hechos aislados, sino que la encontramos convertida en una amenaza directa contra la seguridad pública, la institucionalidad democrática y la convivencia ciudadana. Los casos de violencia que a diario vivimos ocurrido, no constituyen episodios excepcionales, sino que perecieran eslabones de una cadena de acciones delincuenciales con características variopintas que se extiende con inquietante frecuencia por todo el territorio patrio.
Los números hablan por sí solos y deberían encender todas las alertas y todas las alarmas. No se trata únicamente de un incremento estadístico, sino de la consolidación de fenómenos que evidencian la capacidad operativa de organizaciones criminales, la circulación de armas, la profesionalización del sicariato y, lo más preocupante, la creciente sensación de que estos grupos actúan con una audacia incompatible con la presencia efectiva del........
