Competencias claras, regiones fuertes
La historia de Colombia ha estado marcada por una tensión constante entre el centralismo asfixiante y el clamor legítimo de sus regiones.
Durante décadas, los territorios han tenido que “administrar escasez”, asumiendo crecientes responsabilidades sociales, ambientales y económicas, pero sin las herramientas financieras ni la independencia para esculpir su propio destino.
Hoy, sin embargo, el país se encuentra ante una oportunidad histórica e inaplazable para saldar esta deuda y reconfigurar su estructura de poder a través de la autonomía territorial.
Avanzar hacia la autonomía regional no es un mero capricho administrativo ni una disputa por fragmentar el poder del Estado. ¡No! Por el contrario, se trata de una señal de madurez política y de un acto de justicia social con periferias como el Caribe colombiano, que, a pesar de albergar a 22%........
